LUNES – SEMANA V DEL TIEMPO ORDINARIO

Diocesis de Mexicali https://diocesisdemexicali.org


(1Re 8, 1-7. 9-13 / Sal 131 / Mc 6, 53-56)

Hemos escuchado en la primera lectura la narración del cumplimiento de uno de los más grandes sueños del rey Salomón, la dedicación del Templo de Israel, el cual sustituiría al Tabernáculo, donde se custodiaba el Arca de la alianza y que desde el Éxodo acompañaba al pueblo y era utilizado para el culto que rendían a Dios.

Es interesante que por medio de algo sencible, una nube, Dios haga patente su presencia en el templo y que Salomón reconozca que el Dios de luz se oculta entre las nubes al avecinarse al hombre (Ex 19, 18; Is 6, 4; Sal 18, 12): “El Señor dijo que habitaría en una espesa nube. Por eso, Señor, la casa que te he construido con magnificencia, será tu morada”.

En el Evangelio escuchamos cómo la gente que había escuchado hablar de Jesús, a dondequiera que él llegaba, poblados, ciudades o caseríos, se le acercaban para acercar a él sus enfermos, pedirle por sus necesidades. Por ello, la palabra de este día nos lleva a cuestionarnos si le permitimos al Espíritu Santo, que ha sido enviado a nuestros corazones desde nuestro bautismo, producir su fruto en nuestro interior.

Padre Santo, sabemos que nos amas y quieres estar cerca de nosotros, te pedimos que nos ayudes a reconocer tu amor en nuestras vidas, a dejarnos transformar por el mismo y a que se nos note que nos sabemos amados por ti. Queremos abandonarnos al impulso de la gracia. Que sepamos reconocer tu llegada a nuestras vidas, a través de las diferentes «nubes» por las que te nos quieres acercar. Danos tu amor y gracia, eso nos basta.

(P. JLSS)

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