JUEVES – SEMANA XXIX DEL TIEMPO ORDINARIO

Diocesis de Mexicali https://diocesisdemexicali.org


(Ef 3, 14-21 / Sal 32 / Lc 12, 49-53)

“He venido a traer fuego a la tierra, ¡Y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y cómo me angustio mientras llega!…” con estas palabras del Señor reconocemos su firme convicción por cumplir con la voluntad del Padre, cuando el evangelista narra esta «angustia» en el Señor utiliza el termino συνέχομαι (ansiedad, congoja, fuerza incontenible).

Tras esta exclamación se nos informa que deberemos tomar partida por Él, a todos tarde que temprano nos llegara el momento en el que debemos decidirnos a quien queremos servir, “¿Piensan acaso que he venido a traer paz a la tierra? De ningún modo.” No se puede servir a dos amos porque se amará a uno y se odiará al otro (cf. Mt 6, 24).

En la aclamación anterior al Evangelio hemos escuchado el testimonio de san Pablo a los filipenses: “Todo lo considero una pérdida y lo tengo por basura, para ganar a Cristo y vivir unido a él.” Para Pablo, nada valía más que Cristo, nada de este mundo es más valioso que lo que se espera. ¿Tienes claridad en qué es aquello que te atemoriza más perder? ¿el Señor forma parte de ello?

Siguiendo las palabras de san Pablo a los efesios que hemos escuchado, pidamos a Dios Padre que nos conceda su Espíritu, nos fortalezca interiormente y que Cristo habite en nuestros corazones. “Así, arraigados y cimentados en el amor, podrán comprender con todo el pueblo de Dios, la anchura y la longitud, la altura y la profundidad del amor de Cristo, y experimentar ese amor que sobre pasa todo conocimiento humano, para que así queden ustedes colmados con la plenitud misma de Dios.”

(P. JLSS)

0 Comments

Add a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *