DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO

Diocesis de Mexicali https://diocesisdemexicali.org


(1Re 19, 9. 11-13 / Sal 84 / Rm 9, 1-5 / Mt 14, 22-33)

“Escucharé las palabras del Señor, palabras de paz para su pueblo santo. Está ya cerca nuestra salvación y la gloria del Señor habitará en la tierra…” estas palabras del Salmo nos recuerdan la voz del cielo que escuchó el día de la Fiesta de la Transfiguración, «este es mi Hijo muy amado, escúchenlo», nuevamente la invitación a escuchar más la voz de Dios.

Pablo se lamenta, en la carta a los Romanos, por la cerrazón de los Israelitas al Evangelio: “tengo una infinita tristeza y un dolor incesante tortura mi corazón”, siendo llamados a la salvación la rechazaron porque ésta no se amoldaba a sus expectativas. ¿Alguna vez te has cerrado a la acción de Dios porque no se ajusta a lo que tú quieres?

No nos desesperemos, aunque pareciera que el Señor tardara en contestar, seamos pacientes, no vaya ser que por acelerados comencemos a hundirnos como Pedro o nos encerremos en una cueva como el profeta Elías; porque el Señor siempre está allí para rescatarnos de aquello en lo que nos hundimos y sacarnos de esas cuevas en las que nos encerramos por miedo.

Tanto en la narración del profeta como la de Pedro caminando sobre el agua, cuando llega el Señor sobreviene una gran calma. Dios no lo encontraremos en ningún «viento huracanado» ni en ningún «terremoto» ni en ningún «fuego» (mas que en el del Espíritu Santo), la llegada del Señor a nuestras vidas es un murmullo de una suave brisa, para detectarlo hay que guardar más silencio y no dejarnos distraer por lo escandaloso. Hay más cosas buenas en el mundo que maldad, sólo que la maldad es más ruidosa, estemos atentos a la voz de Dios.

(P. JLSS)

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