Homilia diaria

LUNES – SEMANA XXIX DEL TIEMPO ORDINARIO

Diocesis de Mexicali https://diocesisdemexicali.org


(Rm 4, 19-25 / Lc 1 / Lc 12, 13-21)

Ayer escuchábamos como San Pablo reconocía las tres virtudes teologales en la comunidad de Tesalónica cuando les decía: “recordamos sin cesar las obras que manifiestan la fe de ustedes, los trabajos fatigosos que ha emprendido su amor y la perseverancia que les da su esperanza en Jesucristo, nuestro Señor…” y nos cuestionábamos cómo estaban esas virtudes en nosotros.

Hoy la palabra nos invita a que hagamos introspección y reconozcamos en qué tenemos puesta nuestra confianza y si nuestra fe ha ido en aumento con el pasar de los años o ha ido disminuyendo. Pablo asegura que Abraham “ante la firme promesa de Dios no dudó ni tuvo desconfianza, antes bien su fe se fortaleció y dio con ello gloria a Dios, convencido de que él es poderoso para cumplir lo que promete.”

¿Existe algo que te esté haciendo dudar en estos momentos? ¿Qué cosas te preocupan? ¿Reconoces lo que implica contar con el Señor de tu lado? En el Evangelio escuchamos que una persona se le acercó a Jesús para pedirle que le ayudara con un asunto de herencias, de donde Él aprovecha para aconsejarnos evitar la avaricia y el acumular cosas materiales. El tener mucho jamás no nos hará más felices, al contrario, pareciera que hace más grande el vacío.

Pidámosle al Señor que nos conceda vivir conscientes de su cercanía y del cuidado que tiene de nosotros, que el Espíritu Santo nos dé la capacidad de disfrutar de la vida, no vaya ser que nos pase como a muchos que toda la vida juntan bienes materiales que después terminan gastando para tratar de recuperar la salud que perdieron mientras acumulaban. La vida es bella, siempre hay que querer progresar pero no a costa de lo que se supone queremos mejorar.

(P. JLSS)

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