20 de Diciembre (O Clavis David)
(Is 7, 10-14 / Sal 23 / Lc 1, 26-38)
Al escuchar la antífona de este día: “Llave de David, que abres las puertas del Reino eterno, ven a librar a los que yacen oprimidos por las tinieblas del mal.” Deberíamos preguntarnos qué tanto le reconocemos su poder para abrir todo aquello que pudiera parecer cerrado para nosotros.
Para María, la prueba de que se cumpliría todo lo que el ángel Gabriel fue el milagro que estaba sucediendo en Isabel, le dice: “Ahí tienes a tu parienta Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios…”
Dejemos que esta última frase retumbe en nosotros y en aquello que podamos estar viviendo: «no hay nada imposible para Dios», nada es nada ¿ya pusiste en sus manos aquello que te esté aquejando con la confianza de que él puede darle solución y devolverte la paz?
Pidamos a Dios con confianza, no desde la duda, él tiene el poder. No seamos como Ajaz que incrédulo dice no pedir a Dios para no tentarle pero en realidad es burla del profeta, por eso se le dice igual que a nosotros sobre la maternidad de la Virgen. Si creemos en esto ¿qué nos hace dudar que pueda resolver nuestra necesidad?
(P. JLSS)
0 Comments