DOMINGO XXVII DEL TIEMPO ORDINARIO

Diocesis de Mexicali https://diocesisdemexicali.org


(Is 5, 1-7 / Sal 79 / Flp 4, 6-9 / Mt 21, 33-43)

Seguir el ejemplo de Cristo y prestar atención en la manera de actuar de Dios, fue la temática que tratamos la semana pasada, hoy se nos invita a no sólo a imitar a nuestro Señor sino también a cimentar nuestras vidas en Él. “La piedra que desecharon los constructores, es ahora la piedra angular. Esto es obra del Señor y es un prodigio admirable…”

¿De que nos servirá revisar cómo le está siguiendo alguien mientras nosotros no tenemos solidez en nuestra vida de fe? Dejar de prestar atención a lo que el Señor quiere para nuestras vidas será igual que rechazarle, pues él «nos he elegido del mundo, para que vayamos y demos fruto y este fruto permanezca.»

Estar cimentados en nuestro Señor Jesucristo implicará procurar que se cumplan en nosotros las palabras de san Pablo: “No se inquieten por nada; más bien presenten en toda ocasión sus peticiones a Dios en la oración y la súplica, llenos de gratitud. Y que la paz de Dios, que sobrepasa toda inteligencia, custodie sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús. Llama mucho la atención que hablé de orar y suplicar y lo haga desde la gratitud, sin dejar que nada nos robe la paz.

¿Se te podrían aplicar las palabras del profeta Isaías: “el Señor esperaba de ellos que obraran rectamente y ellos, en cambio, cometieron iniquidades; él esperaba justicia y sólo se oyen reclamaciones”? Pidámosle a nuestro Padre Celestial que nos dé la capacidad de centrar nuestras vidas en el su Hijo y por la fuerza del Espíritu Santo jamás desanimarnos en nuestro afán de configurar nuestras vidas con Él.

(P. JLSS)

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