(Is 2, 1-5 / Sal 121 / Mt 8, 5-11)
Toda la primer semana de Adviento se nos estará recordando acerca del deseo del Señor por encontrarse con nosotros y la necesidad que existe de estar dispuestos a recibirle. En él no queda, Él quiere que todos nosotros nos salvemos y lleguemos al conocimiento de la verdad. ¿Nosotros queremos dejarnos encontrar con él?
La actitud que Jesús tuvo con el oficial Romano es la misma que tiene para con nosotros, desea involucrarse y curarnos, solo debemos aceptar nuestra indignidad frente a su amor y abandonarnos en su misericordia. Agradezcámosle hacernos dignos de servirle en su presencia.
Nuestra vida debe ser un perseverar con alegría al encuentro del Señor, dejarnos amar y permitir que esta experiencia transforme nuestras mentes, dejarnos tal manera que seamos capaces de interpretar la realidad como quien espera al amado, no como quien se siente abandonado.
El Señor quiere venir a nuestras vidas, dejémonos encontrar por él y que su amor nos vaya configurando cada vez más a él. “Vengan, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob, para que Él nos instruya en sus caminos y podamos marchar por sus sendas. Porque de Sión saldrá la ley, de Jerusalén, la palabra del Señor.” No nos dejemos distraer por nada, estemos atentos.
(P. JLSS)
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