VIERNES DE LA SEMANA XIII DEL TIEMPO ORDINARIO

(Am 8, 4-6. 9-12 / Sal 118 / Mt 9, 9-13)

¿Qué tan abiertos estamos a la misericordia de Dios? ¿Dejamos que nuestro pecado nos engañe haciéndonos creer que nosotros somos los vencidos? Hoy en el Evangelio nos invita a reflexionar fuertemente sobre esto.

“No son los sanos los que necesitan de médico, sino los enfermos. Vayan, pues, y aprendan lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”.

No debemos estar tan alertas a nuestros pecados, sino más bien debemos estar alertas a la llegada de Jesús a nuestras vidas, Él nos visita siempre, Él nos quiere cerca no lejos. Así siendo conscientes de su presencia en nuestras vidas dejaremos de hacer cosas contrarias a su voluntad.

No le hagamos caso a aquellas voces que nos dicen: “¿Por qué crees que Jesús actuaría en un pecador como tú?”, creámosle a nuestro Señor que nos ama y nos quiere libres de todo agobio y fatiga por nuestras cargas, sólo en Él encontraremos el alivio que necesitamos.

(P. JLSS)

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