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Visita del Nuncio Apostólico en Mexico a nuestra Diócesis

“El Señor ha estado grande con nosotros”  Salmo 125

Al concluir el Año Jubilar por 50 años de vida de nuestra iglesia de Mexicali, recibimos con gran alegría la visita de S. E. Monseñor Franco Coppola, Nuncio Apostólico en México.

Su llegada a nuestras tierras, como representante del Papa Francisco, es un signo de bendición y esperanza, al participar de nuestro gozo al poner en la manos de Dios, Padre Misericordioso el caminar y la historia de una iglesia misionera que da fruto abundante en el desierto. Que su visita y su mensaje sean para nosotros más que un bello acontecimiento; sea un signo que quede grabado en cada uno de nuestros corazones para responder fielmente al llamado que nos hace Jesucristo, Señor Nuestro, Pastor Supremo de la Iglesia.

Agenda:

17 de Octubre:
Solemne Celebración Eucarística de Clausura del Año Jubilar en la Catedral de Nuestra Señora de Guadalupe, a las 6:00 p. m.

18 de Octubre:
Encuentro con Seminaristas diocesanos
Rueda de Prensa
Visita al módulo fronterizo de atención a los migrantes (Caritas)
Solemne Celebración Eucarística frente a la Iglesia de la Inmaculada Concepción en San Luis Río Colorado, a las 6:00 p. m.

Biografía

S.E. Mons. Franco Coppola
Curriculum Vitae

Nació el 31 de marzo de 1957 en Maglie, Provincia de Lecce, Italia.

Fue ordenado Sacerdote el 12 de septiembre de 1981. Incardinado a la Arquidiócesis de Otranto, en Italia.

Licenciado en Teología Bíblica

Doctor en Derecho Canónico.

Entró al Servicio Diplomático de la Santa Sede el 1 de julio de 1993.

Sucesivamente ha prestado su servicio a la Santa Sede en las Representaciones Pontificias, en el Líbano, Burundi, Colombia, Polonia y en la Sección para las Relaciones con los Estados de la Secretaría de Estado (Ciudad del Vaticano).

Fue nombrado Arzobispo Titular de Vinda y Nuncio Apostólico en Burundi, el 16 de julio de 2009.

Nombrado Nuncio Apostólico en la República Centroafricana, el 31 de enero de 2014, y a la vez Nuncio Apostólico en el Chad, el 2 de abril de 2014.

Nombrado Nuncio Apostólico en México, el 9 de julio de 2016.

Conoce el Francés, Español y el Inglés.

 

Funciones del Nuncio Apostólico

El Nuncio Apostólico es un eclesiástico, usualmente un Arzobispo, llamado a ayudar al Obispo de Roma, Sucesor del Apóstol Pedro, en su tarea de “principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, así de los Obispos como de la multitud de los fieles” (Concilio Vaticano II, Lumen Gentium 23), representándolo con una misión estable ante las iglesias y las Naciones de la tierra.

Como Representante del Papa ante las Diócesis, el Nuncio es, ante todo, enlace de comunicación con la Iglesia de Roma “acerca de las condiciones en las que se encuentran las Iglesias particulares” (C.I.C.., can. 364.1). Él es, también, llamado a asistir a los Obispos, tanto singularmente, cuanto en el ámbito de las actividades de las Conferencias Episcopales (cf. can 364.1.2.3), no solo en aquello que concierne el ejercicio de su ministerio pastoral, sino también en las relaciones con las autoridades estatales. En vista de la promoción “de la paz, del progreso y de la cooperación entre los pueblos” (can. 364.5), el Nuncio, entre otras cosas, es llamado a fortalecer el diálogo ecuménico con las demás confesiones cristianas, y de las relaciones con las otras religiones.

Al Nuncio Apostólico, en su tarea de Representante del Sumo Pontífice ante las Iglesias particulares, corresponde de manera especial “transmitir o proponer a la Sede Apostólica los nombres de los candidatos, así como instruir el proceso informativo de los que han de ser promovidos, según las normas dadas por la Sede Apostólica” (can. 364.4).

El Obispo de Roma, además, por un “derecho inherente” a su misma “misión espiritual” que ha sido “favorecido por un secular desarrollo de los advenimientos históricos”, envía a sus propios Representantes a las “supremas Autoridades de los Estados en los cuales radica o de alguna manera está presente la Iglesia Católoca” (Pablo VI, Sollecitudo Omnium Ecclesiarum).

El Nuncio Apostólico, por lo tanto, hace presente al Papa también ante los Gobiernos, en la función de Representante Diplomático. En cuanto tal, su actividad se ubica dentro de los límites y garantías que la Convención de Viena sobre las Relaciones Diplomáticas de 1961, estableció como ley internacional.

La finalidad de dicha actividad diplomática, que debe siempre llevarse a cabo en constante diálogo con los Obispos (can. 365 2), tiende a “promover y sostener las relaciones entre la Sede Apostólica y la Autoridad del Estado” y afrontar con dicha Autoridad todas las cuestiones que puedan surgir en la relación entre la actividad de la Iglesia en ese determinado territorio y el Estado, promoviendo también, si fuese el caso, la negociación de instrumentos de derecho internacional (Concordados y otras convenciones semejante), tendientes a promover la armonía y a resolver los eventuales problemas (cf. can. 365 1).

 

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