SÁBADO – FERIA DEL TIEMPO DE NATIVIDAD

Diocesis de Mexicali https://diocesisdemexicali.org


Después de la Epifanía
(1Jn 5, 14-21 / Sal 149 / Jn 3, 22-30)

La duda, cuando es real, no es buena ni es mala, es duda. Es simplemente una suspensión o indeterminación del ánimo acerca de alguna decisión, algún hecho o una noticia. Sin embargo, a veces se quiere disfrazar de duda la falta de voluntad o de fidelidad hacia alguien o algo.

Por eso en el resumen final de su carta, san Juan, después de hablar de la oración confiada hacia Dios, invita a permanecer fieles a Dios y a no buscar pretextos, cuando dice “Sabemos que todo el que ha nacido de Dios no peca, sino que el Hijo de Dios lo protege, y no lo toca el demonio. Sabemos que somos de Dios, mientras que el mundo entero yace en poder del demonio. También sabemos que el Hijo de Dios ha venido ya y que nos ha dado inteligencia para conocer al Dios verdadero.”

Es entonces cuando debemos preguntarnos: ¿mis conductas son de alguien que ha nacido de Dios y cree en la persona de Jesucristo? ¿Nos consideramos de Dios aún en medio de las dificultades de la vida? ¿Le pedimos a él que nos ilumine cuando se nos presentan las pruebas y las dudas? En esta carta cuando se habla de pecado que no se perdona, trata concretamente de la apostasía y nos recuerda aquel contra el Espíritu Santo (cf. Mt 12, 31-33; Mc 3, 28-30; Lc 12, 10).

Que Dios nos conceda la gracia de confiar más en su poder que en nuestras limitaciones, confiemos, él nos conoce y si nos ha confiado algo es porque podemos con ello y nos capacita para ello. Que el Espíritu Santo nos fortalezca nuestra fe para ser indiferentes a nuestras limitaciones y más atentos a su gracia. “Nadie puede apropiarse nada, si no le ha sido dado del cielo. Ustedes mismos son testigos de que yo dije: ‘Yo no soy el Mesías, sino el que ha sido enviado delante de Él’”

(P. JLSS)

0 Comments

Add a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *