(Bar 5, 1-9 / Sal 125 / Flp 1, 4-6. 8-11 / Lc 3, 1-6)
Después de toda esta primer semana escuchar como el Señor ha querido acercarse a nosotros y meditar acerca de aquello que necesitamos ejercitar en nosotros para permitir que actúe, hoy se nos invita a la conversión. Esforzarnos por vivir una Metanoia, un cambio de manera de pensar.
Nos hemos encontrado con Dios y hemos sido testigos del amor que nos tiene en Jesucristo, por eso la invitación este domingo es a preparar el camino del Señor, a dejarle llegar a nosotros. La primer cosa que necesitamos cambiar, convertir en nosotros es en cómo creemos que nos mira Dios, Él es nuestro padre, no nos mira como nosotros lo hacemos.
Quiere lo mejor para nosotros, por ello san Pablo no recomienda prácticas sino crecimiento del amor de Dios en el interior: “Que su amor siga creciendo más y más y se traduzca en un mayor conocimiento y sensibilidad espiritual. Así podrán escoger siempre lo mejor y llegarán limpios e irreprochables al día de la venida de Cristo, llenos de los frutos de la justicia, que nos viene de Cristo Jesús, para gloria y alabanza de Dios.” No se trata de hacer mucho, sino de dejarle seguir haciendo.
Pidámosle a nuestro Padre celestial que acreciente nuestro deseo de encontrarnos con su Hijo en todas las circunstancias de nuestra vida, que nos podamos contemplar como sus hijos para no andar con temor como si estuviéramos abandonados sino viviendo como quien se sabe protegido por quien le ama.
(P. JLSS)
0 Comments