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  • Seminario Mayor de Mexicali

Objetivo general:

Que el Seminario Diocesano de Mexicali propicie la formación integral de los alumnos, para que disciernan y cultiven su vocación y se transformen en Cristo, Sacerdote, Maestro y Pastor.


¿Quién puede ingresar?

Al Seminario mayor pueden ingresar los jóvenes que hayan terminado su preparatoria, ya sea dentro del Seminario Menor o en cualquier bachillerato avalado por la secretaría de educación.

Este tiempo de formación está dividida en tres etapas:

•Curso introductor
•Facultad de Filosofí­a
•Facultad de teología

 

Curso Introductorio Facultad de Teologia Facultad de Teología

Curso Introductorio

      Es la primera etapa. Aquí ingresan aquellos jóvenes que, después de haber hecho la experiencia de acompañamiento vocacional; habiendo terminado su preparatoria o sus estudios de nivel superior, desean iniciar su formación como aspirantes al sacerdocio.
Se puede decir que este año tiene tres fases fundamentales:   
1- El conocimiento de Dios y de la iglesia
2- El conocimiento de sí mismo y
3- El discernimiento vocacional
      Es decir, que a lo largo de un año, los seminaristas son introducidos en los estudios eclesiásticos, en la doctrina de la Iglesia; se inicia en ellos una vida sacramental de oración activa, se tiene la experiencia de vivir en comunidad, que ayuda a conocer sus propias habilidades, limitaciones y reconocer en el otro sus cualidades; se inicia también un proceso profundo de discernimiento vocacional, en el que, habiendo tenido una experiencia de apostolado, sigue optando por el sacerdocio como estilo de vida.

Objetivo:
Que el seminarista viva un proceso de formación integral, desde una profunda experiencia de Dios compartida en comunidad y autoconocimiento personal que le ayude en su discernimiento vocacional y clarifique su opción por el sacerdocio ministerial.

Facultad de Teologia

           Después de terminar el primer año del curso introductorio, los alumnos inician sus estudios profesionales en filosofía.
      A esta etapa se le conoce como etapa estructurante, pues tiene la finalidad de continuar con el proceso de maduración integración de la propia personalidad que se inició en el Curso Introductorio. Comprende tres años en los que se viven tres experiencias fundamentales: contemplar, descender y decidir, que ayudan al seminarista a poner sus ojos en los rasgos humanos de Jesús, a descender en si mismo, en el autoconocimiento para llegar a la autoaceptación, y así, decidir, a optar por el plan que Dios tiene para la propia vida, para seguir las huellas de Jesus.
         La filosofía perfeccionada formación humana, consolida su estructura mental y método de estudio, y brindar seminarista conocimiento más profundo en las relaciones que existe entre la persona, el mundo y Dios. De esta manera, la etapa filosófica pone las bases racionales de la fe, preparando al seminarista para los estudios teológicos y para la futura acción pastoral a partir del diálogo con la cultura y la situación actual.

Objetivo:
Que el seminarista continúe su proceso de formación integral, mediante la profundización, el diálogo y la reflexión sobre el pensamiento humano, desde una conciencia crítica, para que logre consolidar su discernimiento y sea capaz de tomar opciones maduramente en orden a responder al llamado de Cristo.

Facultad de Teología

      Esta es la última etapa de formación, antes de recibir la ordenación sacerdotal. Se le llama también etapa configurante, en ella, los seminaristas no sólo deberán aprender las ciencias religiosas, sino que empapados del estudio de la palabra de Dios, en el encuentro constante con Jesús Eucaristía, han de configurar su pensamiento, palabras y acciones al estilo de Jesús.
      Habiendo consolidado una opción fundamental al sacerdocio en la tapa de filosofía, ésta etapa los llevará a configurarse a imagen de Cristo Sacerdote y Buen Pastor, se preparan para hacerse aptos en el ejercicio del ministerio sacerdotal buscando consolidar su vida interior, de oración, de caridad e iniciativa pastoral, en comunión con la Iglesia, siendo conscientes de las exigencias del ministerio sacerdotal. La experiencia de un encuentro intenso con Cristo, personal y comunitario, llevará a los seminaristas a la posesión de una firme identidad sacerdotal a través de una formación humana, espiritual, intelectual y pastoral, necesarias para asumir vitalmente la consagración total y definitiva de su existencia al servicio del Reino de Dios mediante el sacramento del Orden Sagrado.
      Los estudios teológicos facultan a los seminaristas para poseer una visión completa y unitaria de las verdades revelados por Dios en Jesucristo y de la experiencia de fe de la Iglesia. Mediante el estudio de la Palabra de Dios, la Tradición viva de la Iglesia y la enseñanza del Magisterio de la misma, los seminaristas se facultan para abordar los retos pastorales que vive la Diócesis de Mexicali, aplicando sus conocimientos en la práctica pastoral de una comunidad parroquial. 

El objetivo:
Que el seminarista consolide su formación integral, desde la identificación con Cristo Buen Pastor, asumiendo sus criterios, actitudes y estilos de vida que lo hagan apto para ejercer en la Iglesia el ministerio sacerdotal.

La casa de formación de los futuros sacerdotes.

Como un espacio privilegiado, el Seminario es una casa y una escuela para la formación de los discípulos y misioneros. Es una experiencia de fe, en la que, después de descubrir el llamado de Dios para consagrar la vida al servicio de los demás, inicia la aventura de experimentar en la propia vida la experiencia de los primeros discípulos de Jesús.

Es un espacio en donde, los futuros sacerdotes comparten la vida a ejemplo de la comunidad apostólica en torna a Jesús Resucitado: oran juntos, celebran una misma Eucaristía, reciben las enseñanzas a partir de la Palabra de Dios que ilumina la mente y va moldeando el corazón para el ejercicio del amor con los hermanos.

Es el inicio de una experiencia en torno a Jesús que te invita, llamándote por tu nombre: !Ven y sígueme! El Seminario es una experiencia de vida integral. Es un encuentro continuo con el Señor que te llama, te invita a ser su discípulo. La formación en el Seminario dura 8 años, pero la experiencia del llamado !dura toda la vida!

La formación en el Seminario implica un proceso de crecimiento integral de la persona en cuatro grandes áreas: humana, espiritual, intelectual y pastoral. Estas áreas o dimensiones se van fortaleciendo a lo largo de 8 años, que se distribuyen en 2 grandes etapas: la etapa filosófica y la teológica, a fin de que, terminada la formación inicial, el seminarista adquiera los rasgos de Cristo Buen Pastor, pueda servir con generosidad y alegría al pueblo de Dios, ame profundamente a la Iglesia, es decir, ser Sacerdote al estilo de Jesús. 

Areas de Formación

La formación integral ofrecida a los jóvenes se divide en cuatro dimensiones fundamentales:

  1. Dimensión Humana: Se busca que el seminarista viva con libertad en su respuesta. Crezca en la madurez pisco-afectiva, exista un equilibrio sano en sus sentimientos y emociones, que de tal manera se forme ante todo un hombre de Dios, pues para ser sacerdote, se necesita ante todo ser un hombre capaz de abrazar en su propia vida las exigencias del Evangelio. 
  2. Dimensión Espiritual: Es la que constituye el centro dinámico y el principio interior que anima y orienta toda su formación. Es en esta área donde el seminarista crece en su relación íntima con Dios, mediante la oración, los actos de piedad, la vivencia de los sacramentos. Siente la presencia de María y San José que lo acompaña en todo su proceso formativo. Es en esta dimensión donde se forma la conciencia y se da cuenta que el Espíritu Santo es el único que puede configurar su corazón con el Corazón de Cristo Buen Pastor.
  3. Dimensión Intelectual: Se pone de manifiesto la necesitad del estudio como algo indispensable para desempeñar el ministerio sacerdotal. Los seminaristas deberán alimentarse del estudio de las Sagradas Escrituras, del Magisterio de la Iglesia, para poder anunciar con fuerza la verdad del Evangelio, pues la verdad hará libres a los hombres.
  4. Dimensión Pastoral: Es la que constituye la parte práctica de las tres dimensiones anteriores, donde el candidato al sacerdocio, entre en una experiencia de encuentro con el Pueblo de Dios, al que está llamado servir, y viendo sus necesidades manifieste su entrega generosa al servicio de la Iglesia local, ofreciendo su vida al anuncio alegre del Evangelio.

Al terminar sus estudios en el seminario, los jóvenes son destinados por el Señor Obispo a alguna labor pastoral en alguna comunidad (parroquia), o en alguna pastoral específica.

También, comienzan su preparación para la ordenación al Diaconado. La función del diácono es asistir a los sacerdotes en la predicación, la administración del bautismo, los matrimonios, la administración de las parroquias y otros servicios. El Señor obispo decide el tiempo que los jóvenes se mantendrán en la vida diaconal.

Cuando han cumplido con el tiempo de maduración en la vida diaconal, el Obispo concede a los diáconos el Orden Sacerdotal.

¿Quién conforma el seminario?

Como toda institución, el seminario está organizado de una manera orgánica, es decir, constituido por una jerarquía en la que cada miembro conlleva una tarea específica a desempeñar, y todo, a vistas de formar a los futuros sacerdotes al estilo de Jesús Buen Pastor.

El organigrama representa las figuras que como institución fungen un rol en especifico, sin embargo, detrás de esto, está la Iglesia, el Pueblo de Dios que contribuye en la formación sacerdotal activamente, otorgando su apoyo espiritual, moral y económico. 

 

Equipo de Formadores

La dirección del Seminario es dada a un grupo de sacerdotes, que forman el Equipo Formador.

Su labor es acompañar a los jóvenes durante su proceso de formación integral y estar atentos al desarrollo de la vivencia sana dentro del seminario.

 

Mons. José Isidro Guerrero Mací­as

Obispo Diocesano de Mexicali, B.C. 

Rector: Pbro. Lic. Gustavo Figueroa Morales

Prefecto de Teologí­a: Pbro. Lic. Eduardo Valdez Lucero

Director espiritual de Teología: Pbro. Lic. Ramón Tapia Tapia

Prefecto de Filosofí­a: Pbro. Lic. Arturo Landeros Pérez

Director espiritual de Filosofí­a: Pbro. Lic. Jesús Pérez Castañeda

Prefecto de Introductorio: Pbro. José Luis Ortiz Carranza

Director espiritual de Introductorio: Pbro. Fernando Javier Osuna Carrasco

Ecónomo: Pbro. Cesar Bernal Uribe

Colaboradoras en formación: Hijas del Espíritu Santo

La fortaleza de nuestro escudo.

Nuestro escudo contiene grandes elementos que se distinguen por su significado, los cuales le dan identidad a nuestro Seminario.

Paloma en la parte superior: es el Espíritu Santo que extiende sus alas formando un círculo. Sus alas abrazan, guían y protegen. En el Seminario se forman los futuros sacerdotes, y no hay mayor formador que el Espíritu Santo para llevar a cabo esta tarea. Como fondo, está el color amarillo, representa la ciudad que atrapó el sol.

La Barca: En las Sagradas Escrituras, encontramos la barca como signo de salvación. Desde el Antiguo Testamento con el arca de Noé, hasta el Nuevo Testamento con la barca de Pedro; la Iglesia, medio por el cual Dios ofrece la salvación a los hombres. Simboliza también la Eucaristia.

La vela de la barca: es para impulsar la barca, gracias al viento, para darle dirección. Vemos nuevamente la acción del Espíritu Santo, como el viento que sopla para dirigir a su Iglesia. En la vela está una estrella, María es llamada estrella de la mañana, ella es quien nos orienta y nos lleva a un puerto seguro: Jesús, su Hijo.

Silueta del territorio de la Diócesis de Mexicali: que comprende la Ciudad y su Valle, el Puerto de San Felipe; la ciudad de San Luis Río Colorado; Sonoyta, y Puerto Peñasco, del Estado de Sonora. El territorio está levantado por dos manos, que simbolizan la comunión de la Iglesia, que trabajan por el Reino, la evangelización y salvación del pueblo de Dios.

Lema del Seminario "Ut transformentur in Christo": escrito en latín cuyo significado es: "para que sean transformados en Cristo". Habla de la naturaleza y misión del Seminario como medio dispuesto por Dios y por la Iglesia, para que los seminaristas sean transformados en otros Cristos, hombres del Espíritu Santo que, entregando su vida al servicio de los demás, ofreciendose a sí mismos por la salvación de los hombres, cumplan con generosidad y alegría la voluntad del Padre. 

 

 

Algo de historia a los 50 años de formar sacerdotes.

Apenas recién nombrada la Diócesis de Mexicali, el primer Obispo pensó en abrir las puertas del Seminario Diocesano. El 8 de septiembre de 1968, iniciaba la historia que se ha ido forjando a lo largo de estos cincuenta años.

Podemos decir que se trata de una casa de formación que se ha forjado en tres momentos decisivos: la etapa inicial, la etapa en la que se decide tener ya el seminario mayor en ésta ciudad y la tercera, la etapa de consolidación de la estructura misma del Seminario.

La preocupación de don Manuel Pérez-Gil, nuestro primer Obispo, fue la de tener un centro vocacional de donde pudieran surgir las vocaciones al sacerdocio. Así iniciaba el Seminario Menor con una estructura muy simple de acompañamiento vocacional para aquellos que sintiendo un llamado inicial, tuvieran una preparación humano-juvenil-vocacional, que les permitiera madurar la respuesta al llamado de Dios. Constaba entonces de dos etapas: secundaria y preparatoria.

En esta etapa, se consolida físicamente la casa-seminario con la construcción de un área de recepción y salón de usos múltiples, la casa que hoy conocemos como la del curso Introductorio y las canchas a lo que ahora es la capilla del seminario.

La continuación de la formación sacerdotal, después de la preparatoria tanta filosofía, teología, se hacía en diferentes lugares: Morelia, Mich., Tijuana, B. C. Monterrey, N. L. ola Ciudad de México, en la Universidad Pontificia.

Con la llegada de quien fuera nuestro segundo Obispo, Mons. Ulises Macías, se decid empezar a trabajar por tener ya en nuestra tierra un seminario propio.

Primero se inicia el curso introductorio y paulatinamente se Irán completando los diferentes cursos filosóficos y teológicos. Esto pedirá lógicamente la construcción de espacios propios para hacer frente a las nuevas necesidades como un área de aulas, Una nueva capilla, la biblioteca los edificios que sirvieran para la habitación de los seminaristas.

Es en esta etapa cuando el seminario también se conecta ya de una manera fuerte con la organización de seminarios de México (OSMEX) y, elabora ya los programas de estudio propio según lo indica la conferencia episcopal mexicana. Esto se puede realizar gracias también aquí el seminario podrá contar un equipo formador completo para las etapas propias de la formación sacerdotal.

Propio de esta segunda etapa del Seminario fue el consolidar los estudios filosóficos con la obtención de la licenciatura en Filosofía, otorgada por la Secretaria de Educación Pública.

La tercera etapa, coincide con la llegada de nuestro tercer Obispo Mons. José Isidro Guerrero Macías. Aun cuando ya se ha completado el cuadro formador y se cuenta con instancias propias, la consolidación sigue apreciándose en todos los ámbitos propios dela formación.

Físicamente el Seminario construye la actual cocina y comedor que funciona de manera mucho más organizada, construye también la casa-habitación de las hermanas que han colaborado desde el inicio del Seminario, Hijas del Espíritu Santo y la casa-habitación de las hermanas encargadas de la cocina comedor y que hoy alberga todo lo relacionado con la Pastoral Vocacional Diocesana. También se construyen las canchas deportivas actuales.

Es importante saber qué es en esta etapa con el seminario conoce un reglamento orgánico propio y un manual de funciones como instrumentos Que servían como auxiliares en la formación sacerdotal de nuestro seminario.

Aun cuando se había trabajado desde la segunda etapa, este en esta tercera etapa cuando se dan a conocer también los perfiles de formación para cada curso, no sólo a nivel diocesano Sino también a nivel nacional, quedará bien más adelante a la aparición de los itinerarios de formación actuales de la mayoría de seminarios de México.

Es sin duda, a celebrar estos primeros 50 años de vida, cuando se puede decir que todo lleva un proceso en el que actuarios, con su providencia y espíritu y, el hombre con su entusiasmo y dones personales recibidos.

Gracias a Dios contamos con un seminario que, aunque debes ser trabajando por mejorar sus instancias físicas informativas, ha podido constituirse con ayuda de todos.

Por eso agradecemos nuevamente adiós por los tres pastores que nos ha regalado Y que ha puesto en su trabajo pastoral al seminario como un lugar imprescindible en su labor de gobierno. 

Agradecemos también a todos los sacerdotes que han colaborado directamente en la formación de los sacerdotes de nuestra Diócesis, a los rectores, directores espirituales y disciplinares. A quienes ha decidido siempre colaborar como maestros en la formación sacerdotal.

Agradecemos a la comunidad de las Hijas del Espíritu Santo por ser también animadores, a través del espíritu sacerdotal propia de su comunidad, y colaboradores con su visión de femineidad y fe, como lo ha comentado el Santo Padre en “Amores Laetitia”

Y como no agradecer a nuestro querido pueblo que siempre ha estado dispuesto a sostener con su oración y ayuda desinteresada a que nuestra casa siga creciendo para poder tener “buenos y santos sacerdotes” Que Dios, quien es el dueño de nuestra historia, nos recompense. a todos. Gracias.   

Significado del Escudo:

Barca: Tomado del logotipo original, representando nuestra iglesia local de Mexicali, la cual es impulsada por el aleteo del Espíritu Santo. La cual aun continua en misión, la misión de llevar el Evangelio a todo el mundo.

Espíritu Santo: La imagen de una paloma blanca, representando al Espíritu Santo, retomando la idea del Escudo, solo que esta vez la posición es de lado donde sus alas ayudan a abrazar el 50 y la barca, dando la ilusión de que este es el que ha impulsado durante estos 50 años nuestra vida como Seminario y nuestra Iglesia local de Mexicali.

Las Alas: Dan la ilusión de ser una especie de llama que representa el triunfo de nuestro seminario, por otorgar tantas vocaciones a nuestra Diócesis.

50 Aniversario: Haciendo alusión de la festividad de nuestro Seminario. El color Amarillo representa el sol, su luz y los grandes ideales que persigue nuestro Seminario.

Estrella: Colocada en la vela de la barca, siendo ésta signo de María, es también que, con su amor maternal nos alienta como madre y protectora.

Circulo: La forma circular representa el amor infinito de Dios hacia la humanidad, en este caso hacia nuestro Seminario. Además de hacer alusión al mundo, recordando que Cristo envía a sus apóstoles a toda las partes a evangelizar, entendiendo que nuestra Iglesia es universal. 

 

Contacto


Av. Francisco I. Madero 2000, C.P. 21100, Mexicali, B.C., México. Tel: 01 +52 (686) 5 52 44 78

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