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MIÉRCOLES – 21 DE DICIEMBRE

(So 3, 14-18 / Sal 32 / Lc 1, 39-45)

La celebración de la navidad, la encarnación de Jesús, debe ser para nosotros un motivo de gozo inmenso. Ya que en esta Solemnidad contemplamos el cumplimiento de las palabras de Sofonías: “El Señor será el rey de Israel en medio de ti y ya no temerás ningún mal.”

Tratemos de respondernos ahora ¿Cómo anda nuestra confianza en la Providencia? ¿Confiamos en la constante protección por parte de Dios y en su amor? Ya que desde la Encarnación nadie puede dudar por ningún momento de la comprensión, cercanía y el amor divino.

Se requiere, por tanto, estar atento y con la mirada constantemente puesta en Dios, siendo dócil a las inspiraciones del Espíritu Santo para tener la sutileza de reconocer a Dios que se nos acerca, como la tuvo Isabel que pudo descubrir la presencia del Señor en la visita de su prima.

El anuncio que hace Isabel a María: “Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor”, lo podemos hacer nuestro cada que somos capaces de anteponer al egoísmo la caridad. Pidamos a Dios que aumente nuestra caridad para que seamos dóciles al influjo del Espíritu Santo.

(P. JLSS)