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El Papa: Jesús no es un misionero aislado sino que involucra a sus discípulos

VATICANO, 07 Jul. 13 / 11:30 am (ACI/EWTN Noticias).- En sus palabras previas al rezo del Ángelus, ante los miles de fieles peregrinos en la Plaza de San Pedro, el Papa señaló que el Evangelio de hoy habla sobre que “Jesús no es un misionero aislado, no quiere realizar solo su misión, sino que involucra a sus discípulos”.

“Hoy vemos que, además de los Doce apóstoles, llama a otros Setenta y Dos, y los envía a las aldeas, de dos en dos, a anunciar que el Reino de Dios está cerca. ¡Esto es muy bonito! Jesús no quiere obrar solo, ha venido a traer al mundo el amor de Dios y quiere difundirlo con el estilo de la comunión, con el estilo de la fraternidad”.

El Santo Padre señaló que Jesús forma “una comunidad de discípulos, que es una comunidad misionera. Inmediatamente los entrena a la misión, a ir”.

“Pero atención: la finalidad no es socializar, pasar el tiempo juntos, no, la finalidad es anunciar el Reino de Dios, ¡y esto es urgente!, también hoy es urgente, no hay tiempo que perder en charlas, no es necesario esperar el consenso de todos, es necesario ir y anunciar”.

El Papa indicó que “a todos se lleva la paz de Cristo, y si no la reciben, se va hacia adelante. A los enfermos se les lleva la curación, porque Dios quiere curar al hombre de todo mal”.

“¡Cuántos misioneros hacen esto! Siembran vida, salud, consuelo en las periferias del mundo. ¡Qué bonito es esto! No vivir para sí mismo, no vivir para sí misma. Sino vivir para ir a hacer el bien”.

A los muchos jóvenes presentes hoy en la Plaza de San Pedro, el Papa les pidió preguntarse “¿Jesús me llama a ir, a salir de mí, a hacer el bien? A ustedes jóvenes, a ustedes chicos y chicas, les pregunto: ¿Ustedes son valientes, tienen la valentía de sentir la voz de Jesús? ¡Es bello ser misionero! Ah son buenos, eh, me gusta eso”.

“¿Quiénes son estos Setenta y Dos discípulos que Jesús envía? ¿Qué representan? Si los Doce son los Apóstoles, y por tanto representan también a los Obispos, sus sucesores, estos setenta y dos pueden representar a los demás ministros ordenados, a los presbíteros y diáconos; pero en sentido más amplio podemos pensar en los otros ministros en la Iglesia, en los catequistas, en los fieles laicos que se empeñan en las misiones parroquiales, en quien trabaja con los enfermos, con las diversas formas de necesidad y de marginación; pero siempre como misioneros del Evangelio, con la urgencia del Reino que está cerca”.

Por ello, señaló el santo Padre, “todos deben ser misioneros. Todos pueden sentir esa llamada de Jesús e ir hacia adelante a anunciar el Reino”.

“Dice el Evangelio que estos Setenta y Dos volvieron de su misión llenos de alegría, porque habían experimentado el poder del Nombre de Cristo contra el mal. Jesús lo confirma: a estos discípulos Él les da la fuerza de derrotar al maligno. Pero añade: ‘No se alegren de que los espíritus se les sometan; alégrense de que sus nombres estén escritos en los cielos’. No debemos vanagloriarnos como si fuéramos nosotros los protagonistas: protagonista es uno solo, es el Señor, protagonista es la gracia del Señor”.

“Él es el único protagonista. Y nuestra alegría es sólo ésta: ser sus discípulos, ser sus amigos. Que la Virgen nos ayude a ser buenos obreros del Evangelio”.

Al culminar, Francisco exhortó a los fieles a que “no tengan miedo de ser alegres, no tengan miedo de la alegría. Esa alegría que nos da el Señor cuando lo dejamos entrar en nuestra vida; dejemos que Él entre en nuestra vida y nos invite a salir fuera de nosotros, a las periferias de la vida, a anunciar el Evangelio. No tengan miedo de la alegría. ¡Alegría y coraje!”.

El Papa también pidió rezar por los seminaristas, de los novicios y de las novicias, con quienes se ha encontrado ayer y hoy, en el marco de una peregrinación especial por el Año de la Fe.

“Les pido que recen por ellos, para que el amor por Cristo madure cada vez más en su vida y se conviertan en verdaderos misioneros del Reino de Dios”.

Solo el amor de Cristo genera la fe e impulsa hacia delante a la Iglesia, dice el Papa

VATICANO, 29 Jun. 13 / 09:50 am (ACI/EWTN Noticias).- Al presidir el rezo del Ángelus, ante los miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco señaló que “es siempre y sólo el amor de Cristo el que genera la fe y el que impulsa hacia adelante a la Iglesia”.

El Santo Padre indicó que “hoy, 29 de junio, es la fiesta solemne de los Santos Pedro y Pablo. De modo especial es la fiesta de la Iglesia de Roma, fundada sobre el martirio de estos dos Apóstoles. Pero también es una gran fiesta para la Iglesia Universal, porque todo el Pueblo de Dios es deudor de ellos por el don de su fe”.

“Pedro fue el primero en confesar que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios. Pablo difundió este anuncio en el mundo greco-romano. Y la Providencia quiso que los dos llegaran aquí a Roma y que aquí derramaran su sangre por la fe”.

Francisco señaló que “por esta razón, la Iglesia de Roma se convirtió, inmediata y espontáneamente, en el punto de referencia para todas las Iglesias esparcidas en el mundo. ¡No por el poder del Imperio, sino por la fuerza del martirio, del testimonio dado a Cristo!”.

“Pensemos en Pedro. Cuando confesó su fe en Jesús, no lo hizo por sus capacidades humanas, sino porque había sido conquistado por la gracia que Jesús esparcía, por el amor que sentía en sus palabras y que veía en sus gestos: ¡Jesús era el amor de Dios en persona!”.

El Santo Padre dijo que “lo mismo sucedió a Pablo, si bien de modo diverso. Pablo de joven era enemigo de los cristianos, y cuando Cristo Resucitado lo llamó en el camino de Damasco su vida fue transformada: ¡Comprendió que Jesús no estaba muerto, sino vivo, y que lo amaba también a él, que era su enemigo!”.

“He aquí la experiencia de la misericordia, del perdón de Dios en Jesucristo: esta es la Buena Noticia, el Evangelio que Pedro y Pablo han experimentado en sí mismos y por el cual han dado su vida. Misericordia, perdón; el Señor siempre nos perdona, el Señor tiene misericordia, es misericordioso, tiene un corazón misericordioso y nos espera siempre”.

El Papa exclamó “¡qué alegría creer en un Dios que es todo amor, todo gracia! Esta es la fe que Pedro y Pablo han recibido de Cristo y han transmitido a la Iglesia”.

“Alabemos al Señor por estos dos gloriosos testigos, y como ellos, dejémonos conquistar por Cristo. Por la misericordia de Cristo”.

“Recordemos también que Simón Pedro tenía un hermano, Andrés, que compartió con él la experiencia de la fe en Jesús. Es más, Andrés encontró a Jesús antes que Simón, e inmediatamente le habló a su hermano y lo llevó a Jesús”.

El Papa señaló que “me agrada recordarlo también porque hoy, según la bella tradición, está presente en Roma la Delegación del Patriarcado de Constantinopla, que tiene como Patrono precisamente al Apóstol Andrés. Todos juntos enviamos nuestro saludo cordial al Patriarca Bartolomé I y rezamos por él y por esa Iglesia”.

“Oremos también por los Arzobispos Metropolitanos de diversas Iglesias en el mundo a los cuales acabo de entregarles el Palio, símbolo de comunión y unidad”.

“Que nos acompañe y nos sostenga a todos nuestra Madre amada, María Santísima”, concluyó.

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