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MIÉRCOLES DE LA SEMANA XV DEL TIEMPO ORDINARI

(15ª Semana. Tiempo Ordinario)

(Is 10, 5-7. 13-16 / Sal 93 / Mt 11, 25-27)

+ Mateo 11, 25-27

Jesús dijo:

«Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido.

Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.»

Reflexión

Hoy la liturgia nos invita a cuestionarnos qué tanto le agradecemos a Dios todos los bienes que nos da a diario y a reconocer su providencia amorosa.

Dios jamás rechaza ni deja a los suyos sin amparo. Pero debemos que tener suficiente humildad y sabiduría, para reconocer en los momentos dificiles también su amor.

El orgullo muchas veces nos lleva a que en los momentos de dificultad, le reclamemos a Dios; y a que en los alegres nos olvidemos de Él por un falso sentido de autosuficiencia.

Creer lo anterior sería pensar que Dios sólo se acuerda de nosotros para castigarnos y la venida de Cristo nos demuestra que Dios siempre se acuerda de nosotros pero para salvarnos.

Pidamos a Dios que nos conceda el don de reconocer los misterios de su amor, del Reino, en medio de cualquier situación de nuestra vida.

(P. JLSS)