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DOMINGO XXXIII DEL TIEMPO ORDINARIO

(Prov 31, 10-13. 19-20. 30-31 / Sal 127 / 1 Tes 5, 1-6 / Mt 25, 14-30)

#HomiliaDominical
Este domingo la Palabra nos invita a ser fieles a Dios haciendo lo que nos toca. A Permanecer en Él, y a dejar que el permanezca con nosotros, para poder dar fruto abundante. ¡Este mundo sería bien distinto si cada uno de nosotros hiciéramos lo que nos toca!

La primera lectura, si bien trata de un elogio a la mujer, como esposa, como madre y como ama de casa, podemos rescatar de ella la dicha que también será para una mujer que encuentre un hombre que hace lo que le toca como marido teniendo presente a Dios. “Son engañosos los encantos y vana la hermosura; merece alabanza la mujer que teme al Señor”.

En el Evangelio escuchamos la parábola de los “talentos”, un talento no es una moneda, era el peso de un determinado número de dinero (42 kg. aprox., equivalente a 6.000 denarios). ¿Recuerdan cuánto pagaban a un jornalero por día? Un denario. Si nos ponemos muy matemáticos al primero, le deja pagados 30000 días (82 años aprox.); al segundo, 12000 días (32 años aprox.); y al último, 6000 días (16 años aprox.)

Dios nos ha dado lo necesario para ser felices ¿Qué tanto lo aprovechamos? ¿Somos como el siervo que por “miedo” nos hizo lo que le tocaba? Hacer lo que nos toca no sólo hará que nos sintamos satisfechos sino que también nos quitará el temor al castigo, porque Dios no es injusto. “No vivamos dormidos, como los malos; antes bien, mantengámonos despiertos y vivamos sobriamente”.

(P. JLSS)