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VIERNES DE LA SEMANA XV DEL TIEMPO ORDINARIO.

(Is 38, 1-6. 21-22. 7-8 / Is 38, 10. 11. 12. 16 / Mt 12, 1-8)

En el Evangelio de hoy contemplamos como entre los que seguían a Jesús, había quienes se entretenían más con la Ley que con la presencia de Jesús. Se distraían tanto que se ponían a calificar si el otro estaba o no siendo fiel a Dios.

El día de hoy sería bueno que nos detuviéramos a reflexionar sobre qué tanto me distraigo en el seguimiento de Jesús por estar viendo al hermano si cumple o no en su seguimiento.

“Misericordia quiero, no sacrificios”. Es una frase que no debe interpretarse a la ligera, se nos pide actuar a la manera de Jesús que no vino a Juzgar sino a Perdonar. ¿quién somos nosotros para juzgar si ni él lo hizo?

Pidámosle a Dios reconocer lo que ha hecho por nosotros, lo que su amor nos ha impulsado, para no vivir ya con temor sino con plena confianza en él, en su amor y para no temer más que fallarle.

Reconozcamos nuestros pecados, su amor y aceptemos su voluntad. Dejemos que lo que nos arrincone sea solamente su misericordia.

(P. JLSS)