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Meditación de la Palabra. FIESTA DE LA CÁTEDRA DE SAN PEDRO

(1 P 5, 1-4 / Salmo 22, 1-3a.36-4.5.6 / Mt 16, 13-19)

¿Quién es Cristo para ti? ¿Qué dicen las personas con las que convives a diario de él? Estas preguntas a Jesús le interesan y se las hace a sus discípulos. Pedro, cuya cátedra celebramos el día de hoy, se deja mover por el Espíritu Santo y responde: “eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.

Jesús se alegra por Pedro, ya que de los apóstoles fue el único capaz de poner atención en lo que el Padre sutilmente le revelaba. Ganándose una sentencia hermosa por parte de nuestro Señor: “yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia…”.

Esto no provocó en Pedro un sentimiento de superioridad sobre los demás, ya que toda responsabilidad dada por Dios, se debe ver como lo que es: un don. No hay porque creerse nada, sino agradecer lo que se nos confía.

Pedro en su primera carta no se presenta más que como testigo de los sufrimientos de Cristo y participante de la gloria que se nos va a manifestar. Pide que todos los que tengan una responsabilidad lo hagan de buena gana no como obligados, con entrega generosa y que nunca se crean dueños.

Acepta que el Señor es Pastor supremo, y quienes actúen reconociendo esta realidad recibirán de éste el premio inmortal de la gloria. ¿Somos capaces de reconocer en nuestras responsabilidades diarias la confianza que Dios pone en nosotros; o vemos esto como carga, como algo de lo cual uno es el dueño?

Pidámosle a Dios que no permita que seamos sacudidos por perturbación alguna, ser  conscientes y confiar en que si el Señor es nuestro Pastor, nada nos faltará jamás.

(JLSS)

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