MARTES – SEMANA IV DE CUARESMA


(Es 47, 1-9. 12 / Sal 45 / Jn 5,1-3. 5-16)

La pregunta que hoy le lanza Jesús al personaje del Evangelio, ¿quieres curarte?, nos la podemos hacer cada uno de nosotros, este personaje llevaba treinta y ocho años buscando la misma forma de curación, y cómo nadie le ayudaba se quedaba igual.

¿Estás abierto a la novedad que trae la gracia de Dios o sigues aferrado a viejas formas? El del Evangelio apelaba a que nadie le ayudaba para curarse, pero Jesús llega y lo lleva a que él se mueva para conseguir la salud; “Jesús le dijo: ‘Levántate, toma tu camilla y anda’. Al momento el hombre quedó curado, tomó su camilla y se puso a andar”.

Después, en este mismo pasaje salen otras personas cerradas a la novedad del Señor, en lugar de alegrarse al ver andando al paralítico sano se fijan más en que va cargando una camilla… “Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, quien en todo peligro nos socorre. Por eso no tememos, aunque tiemble, y aunque al fondo del mar caigan los montes”.

Las corrientes del torrente de gracia de nuestro señor van hacia todos lados, dependerá de nosotros qué tanto permitimos que la misma actúe en nosotros. Pidámosle a Dios no cerrarnos a su acción ni acostumbrarnos a seguir igual, sino cada día dejarle actuar más y más en nuestras vidas.

(P. JLSS)

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