LUNES – SEMANA XXI DEL TIEMPO ORDINARIO


(1Tes 1, 1-5. 8-10 / Sal 149 / Mt 23, 13-22)

Una de las citas bíblicas más fuertes es aquella del Apocalipsis en la que se reprocha a la comunidad de Laodicea “Conozco tu conducta: no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Ahora bien, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca.” ¿De que manera vivimos nuestra fe?

En la primera lectura escuchamos cómo son reconocidos los tesalonicenses Se les dice que en todas partes “cuentan de qué manera tan favorable nos acogieron ustedes [a Pablo y sus compañeros] y cómo, abandonando los ídolos, se convirtieron al Dios vivo y verdadero para servirlo, esperando que venga desde el cielo su Hijo, Jesús, a quien él resucitó de entre los muertos, y es quien nos libra del castigo venidero.” Fidelidad a Dios no al que dirán.

En el Evangelio Jesús les reprocha a los escribas y a los fariseos que no sólo se contentan con aparentar, o con qué su fe se reduzca meramente a prácticas externas, sino que cuando ganan adeptos lo hacen en relación a su partido (un número más) y no en relación con Dios. “Ni entran ustedes ni dejan pasar a los que quieren entrar.”

Pidámosle a nuestro Señor que por acción del Espíritu Santo nos gocemos en su amor y en su gracia, que transforme completamente nuestra manera de pensar para que nuestro mayor esfuerzo no esté en querer hacer mucho sino en dejarle hacer mucho a él en nuestro interior. De eso depende nuestra salvación y no tanto de lo que hagamos, dejémosle actuar libremente.

(P. JLSS)

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