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HOMILIA, MARTES DE LA II SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 

Hoy se nos presenta la elección del rey David por parte de Dios, y Samuel pudiera ser un ejemplo de la forma de pensar humana, ya que cuando Dios le dice que entre los hijos de Jesé se encuentra el futuro rey de Israel luego luego se va por las aparienciasy cree que el hijo mayor sería el elegido como Rey.

Dios le llama la atención con unas palabras que se nos deben quedar grabadas en nuestra mente y corazón: “no te dejes impresionar por su aspecto ni por su gran estatura, pues yo lo he descartado. Porque yo no juzgo como juzga el hombre. El hombre se fija en las apariencias, pero el Señor se fija en los corazones”.

¿Por qué nos ama tanto Dios? Porque quiere, y desea que recordemos que no juzga al modo humano sino desde el amor.

Nuestra conducta no debe de ser nunca legalista, mucho menos si reconocemos el amor de Dios en la venida de Cristo, no debemos vivir pensando en que Dios nos amará más por lo que hacemos o dejamos de hacer, sino que dejandonos amar cada vez más por Él comenzaremos a hacer cosas por agradar al Amado y no por temor.

Ese es el legalismo que rechaza Jesús: “El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado”. Que el amor y la gracia de Dios, nos haga cada vez más movernos impulsados por el amor que nos tiene y no por el temor, poniendo en Dios modos de juzgar muy humanos.

“Que el Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestras mentes, para comprender cuál es la esperanza que nos da su llamamiento.” (Cfr. Ef 1, 17-18)

 

(JLSS)

Acerca del autor
  1. Margarita Galvez Reply

    Muchas gracias por pensar en evangelizarnos de esta manera. Les agradecería que pusieran las citas Biblicas correspondientes a cada día. Solo escritas y me puede servir para reflexionar más a fondo a lo mejor leyendo la exégesis.

    Les abrazo en Cristo. Margarita Galvez

    • Victor Robles Reply

      Sra. Margarita muy buenos días, gracias por su valiosa petición que será tomada en cuenta a partir de la meditación de mañana.

      Dios la bendiga, dejémonos amar por Dios.

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