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La curia diocesana es el conjunto de personas y organismos que colaboran con el obispo en el gobierno de la diócesis (CDC, 469ss) y que, por su importancia y cercanía, forman con él “como una sola cosa” (EI, 200). La curia diocesana, con sus personas y organismos, está dentro de las instituciones de derecho positivo que la Iglesia juzga convenientes y necesarias para el mejor cumplimiento de su misión pastoral, que no excluye, por supuesto, lo administrativo, lo judicial y lo caritativo en el ejercicio de las obras de apostolado. La curia es una organización al servicio de la comunión eclesial y al servicio de cada uno de los fieles que son los sujetos de esta comunión. Este es su sentido propio y más profundo; lo que tiene de jurídico no ha de impedir en nada lo eclesial, al contrario, ha de apoyarlo firmemente a fin de que se impulse dentro de la Iglesia local una acción pastoral sólida y coordinada, de manera que se haga realidad el tan sabio y conocido principio canónico: “la salvación de las almas debe ser siempre la ley suprema en la Iglesia” (CDC, 1752).

MONS. José Isidro Guerrero Macías, Obispo Diocesano

Pbro. Lic. Arnoldo Rascón Pérez, Vicario General

Pbro. José Ramón Jiménez Aparicio, Vicario de Pastoral

Pbro. Lic. Marco Antonio Encinas Vélez, Vicario Judicial

Pbro. Adrián Torres Herrera, Comisión del Clero

Pbro. Martín Alonso Vital Fernandez, Vicario Episcopal de Mexicali

Pbro. Luis Sandoval Sandoval, Vicario Episcopal de la Zona del Desierto

Pbro. Carlos H. Ontiveros Durán, Vicario Episcopal del Valle

Pbro. Lic. Angel Rogelio Izaguirre Miranda, Secretario Canciller