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MIÉRCOLES DE LA SEMANA XXVIII DEL TIEMPO ORDINARIO

Fiesta de San Lucas, Evangelista
(2 Tim 4, 9-17 / Sal 144 / Lc 10, 1-9)

 

El envío de los 72 discípulos a los que «mandó por delante, a todos los pueblos y lugares a donde pensaba ir» deja claro que no sólo a los Apóstoles les llama el Señor a anunciar la Buena Nueva, sino que a todos los que formamos parte de la Iglesia nos ha elegido del mundo para dar fruto y que nuestro fruto permanezca,

Así como la cosecha es mucha y los trabajadores pocos, también son muchos los que se opongan al anuncio del Evangelio, nuestro Señor por ello pide orar por al Padre para que sean cada vez más personas que no teman anunciarle aunque esto signifique andar como corderos en medio de lobos.

Hoy estamos conmemorando a San Lucas, quien no sólo escribió el Evangelio y el Libro de los Hechos de los Apóstoles, sino que también supo ser fiel a su misión hasta el final y no se apartó de su compañero de misión aun en tiempo de persecución. Fue testigo de la fortaleza de fe que tenía san Pablo.

Pidámosle a Dios, por intercesión de san Lucas, ser dóciles a la fuerza del Espíritu Santo para ser capaces de mantenernos firmes en el empeño de vivir conforme a nuestra fe, a pesar de cualquier amenaza que pudiera parecer cercana como hizo san Lucas, quien fue el único que no abandonó a Pablo en su juicio.

(P. JLSS)

MARTES DE LA SEMANA XXVIII DEL TIEMPO ORDINARIO

 

(Rom 1, 16-25 / Sal 18 / Lc 11, 37-41)

 

En el Evangelio de este día, Jesús es invitado por un fariseo a comer, parece que no para conocerle más, sino que pareciera que le invita para ver que sacaba, a la usanza de muchos que se aprovechan de la ingenuidad de personas para sacar información provechosa, esto del hecho de que se está fijando hasta en el hecho de si el Señor se lava o no las manos antes de comer.

Jesús le va a echar en cara esto, ya que él estaba haciendo algo peor y totalmente exterior invitar a Jesús sólo para conocerle y ya, si bien lavó sus manos, platos y vasos “para estar bien con Dios”, desaprovechaba al Hijo que lo tenía enfrente. Lo que Jesús le dice es que de qué le sirve lo exterior sin haber hecho lo interior.

A propósito de que este día recordamos a san Ignacio de Antioquía, él en su carta a los Magnesios (n. 4), les decía que «es apropiado que no sólo seamos llamados cristianos, sino que lo seamos» ¿Qué tanto conocemos al Señor y tenemos fe en su poder? ¿Le invitamos a estar cerca de nosotros activamente, dejándonos interpelar por él?

“La palabra de Dios es viva y eficaz y descubre los pensamientos e intenciones del corazón” dejémosle que nos transforme, pidámosle a Dios el don de la fe para no perdernos ni ofuscarnos en razonamientos inútiles, sino que sea nuestra fe la que nos impulse a darle a Dios nuestro Creador toda la alabanza que merece. Confiados en el Evangelio que es una fuerza de Dios.

(P. JLSS)

Lunes XXVIII del tiempo ordinario HOMILIA

 

Llegar a endurecer nuestro corazón a la acción de Dios debe ser algo que nos preocupe en serio, Jesús en el Evangelio cataloga de perversa a la gente que pide una señal de Dios ignorando al mismo tiempo el poder del Hijo.

¿Le has pedido algo a Dios bajo condición? Quien se sabe protegido por la gracia no anda confundiéndose, sabe encontrar el sentido profundo de los acontecimientos y darle el valor real a las cosas, por ende, no anda pidiendo cualquier cosa “para poder creer”

“La gente de este tiempo es una gente perversa. Pide una señal, pero no se le dará más señal que la de Jonás.” ¿Te basta el Sacrificio de nuestro Señor para tener paz? En éste encontraremos todo lo que necesitamos para lograr una paz y una serenidad verdadera.

Pidámosle a Dios contemplarle y que de nuestro reconocimiento de que Él es más que Jonás y más que Salomón, convertirnos y buscar siempre escuchar siempre su Palabra antes que a cualquier otra cosa. Él se manifestó con todo su poder como Hijo de Dios, a partir de su resurrección de entre los muertos.

(P. JLSS)

Significado del escudo conmemorativo

  • BARCA: Tomado del logotipo original, representando nuestra iglesia local de Mexicali, la cual es impulsada por el aleteo del Espiritu Santo. La cual aun continua en misión, la misión de llevar el Evangelio a todo el mundo.
  • ESPIRITU SANTO: La imagen de una paloma blanca, representando al Espíritu Santo, retomando la idea del Escudo, solo que esta vez la posición es de lado donde sus alas ayudan a abrazar el 50 y la barca, dando la ilusión de que este es el que ha impulsado durante estos 50 años nuestra vida como Seminario y nuestra iglesia loca local de Mexicali.

DOMINGO XXVIII DEL TIEMPO ORDINARIO

(Is 25, 6-10 / Sal 22 / Flp 4, 12-14. 19-20 / Mt 22, 1-14)

El día de hoy somos invitados a ser profundamente agradecidos con Dios por nuestra salvación y a reconocer que Dios siempre cumple sus promesas, todos los que creemos en Jesucristo el sólo pensar en él nos debiera hacer exclamar: “Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara. Alegrémonos y gocemos con la salvación que nos trae…”

Se nos ha demostrado una vez más, en la Palabra, que el Señor siempre se está acercando a nosotros, que quiere que todos los hombres se salven Salvación y nos la ofrece ¿Qué tan dispuestos estamos para aceptar las obligaciones y responsabilidades que está nos trae? Quien se sabe amado por alguien contrae obligaciones y responsabilidades para con éste.

Dios nos ha salvado, ya en el Salmo reconocíamos que él es un Dios fiel a sus promesas, que siempre nos guiará por sendero recto y que nada debemos de temer porque Él está con nosotros. Si lo consideramos, también, nuestro Pastor no podemos olvidar que un pastor tiene vara (con la que se disciplina) y cayado (con el que se guía y rescata)

San Pablo era consciente de que Dios nunca abandona, sabía que todo lo podía unido a aquel que le da fuerza; pidámosle a Dios que, en su infinita riqueza, nos haga anhelar unidos cada vez más a Él, así podremos pasar pobreza o tener de sobra y esto no hará que nos creernos más o menos que nadie porque no olvidaremos quien está con nosotros.

(P. JLSS)

SÁBADO DE LA SEMANA XXVII DEL TIEMPO ORDINARIO

(Jl 4, 12-21 / Sal 96 / Lc 11, 27-28)

 

La aclamación antes del Evangelio fue “Dichosos todavía más los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica”, es esta la frase con la que Jesús responde a quien, como era la costumbre, lanza un halago a su madre por haberlo parido.

Jesús siempre nunca deja que nos distraigamos en su seguimiento siempre que corremos el riesgo de poner atención en detalles secundarios y nos conduce al Padre. Si es digno de alabanza el fruto de una concepción cuánta mayor dignidad tiene el fruto que trae escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica.

No añoremos cosas secundarias, Jesús le pide a esta señora que su meta sea la vida eterna, obedecer la Palabra, dejarla germinar; todo lo demás se da por añadidura. Quien se deja amar por Dios no teme su juicio, ya que se esforzará por vivir como un enamorado de Él.

Pidámosle a Dios perseverar en su amor y en su presencia, así nunca nos dejaremos invadir por el temor por nada, ni por problemas económicos o de salud, ni al fin del mundo, ni al juicio final a nada, ya que seremos conscientes de contar con su gracia y misericordia. Ya que, como dijera san Pablo: “los magistrados no son de temer para los que obran bien, sino para los que obran mal” (Rom 13, 3).

(P. JLSS)

VIERNES DE LA SEMANA XXVII DEL TIEMPO ORDINARIO

(Jl 1, 13-15. 2, 1-12 / Sal 9 / Lc 11, 15-26)

 

De acuerdo al valor que uno le da a algo es el tiempo que le dedicará, la atención que le ponga, el deseo que tendrá por estar allí, nos ha dado su gracia para que vivamos en libertad, ¿Qué tan valioso consideras el hecho de que Cristo haya dado su vida por tu salvación?

El profeta Joel invitaba al arrepentimiento y a la penitencia al pueblo “porque ya está cerca el día del Señor, y llegará como el azote del Dios todopoderoso”; en el Salmo se nos recordaba que él “juzga al mundo con justicia”, es decir, nos va a dar sólo aquello que nos corresponda.

¿Qué tanto te dejas atraer por el amor de Cristo? Con su muerte, él glorificó al Padre, en ella se realizan tres cosas: Primero, “El juicio de este mundo.” el juicio (condenación) y el “mundo (los hombres malos, hostiles a Cristo y a la Luz); Segundo: “El príncipe de este mundo será arrojado fuera” (Jn 14:30; 16:11); y tercero, es levantado de la tierra y atrae a todos hacia él.

“Todo reino dividido por luchas internas va a la ruina y se derrumba casa por casa”, pidámosle a Dios dejarnos iluminar por él y experimentar libremente su amor para ser capaces de desechar todo lo que no sea conforme a éste; así nos será más fácil dejar de titubear a la hora de tener que optar por Dios.

(P. JLSS)

JUEVES DE LA SEMANA XXVII DEL TIEMPO ORDINARIO

(Mal 3, 13-20 / Sal 1 / Lc 11, 5-13)

En el Salmo hemos escuchado que quien confía en el Señor, quien ama su ley y se goza en cumplir sus mandamientos. “Es como un árbol plantado junto al río, que da fruto a su tiempo y nunca se marchita” ¿Existe algo que te agobie demasiado, algo de lo cual ya te estés cansando?

Esta semana hemos venido escuchando sobre la importancia que tiene el escuchar a Dios y hablar con Él confiando plenamente en que es nuestro Padre; hoy en Evangelio, Jesús nos enseña porque no puede desfallecer nuestra confianza: “Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, toquen y se les abrirá. Porque quien pide, recibe; quien busca, encuentra y al que toca, se le abre…, si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto más el Padre celestial les dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan?”

En la lectura del profeta Malaquías escuchamos unas palabras muy semejantes a las que, seguramente, han brotado en nuestro interior cuando nos hemos visto desesperados: “No vale la pena servir a Dios. ¿Qué hemos ganado con guardar sus mandamientos…? Más bien tenemos que felicitar a los soberbios, pues hacen el mal y prosperan, provocan a Dios y escapan sin castigo”. Quien se distrae y deja de mirar a Dios, desespera.

Quienes tenemos nuestra fe en Dios sabemos que como Padre siempre vela por nosotros y está dispuesto a recibirnos siempre que acudamos a Él, porque nos lo ha dejado claro con el envío de su Hijo por nuestra Salvación; si existe en nosotros algo de desesperación o cansancio ante alguna circunstancia, quizás estemos frente a la manifestación de una rigidez total al soplo del Espíritu Santo.

Pidámosle a Dios Espíritu Santo que penetre lo más profundo de nuestro ser para nunca olvidar que Dios es lo que realmente nos sostiene, soltemos todas falsas seguridades.

(P. JLSS)

MIÉRCOLES DE LA SEMANA XXVII DEL TIEMPO ORDINARIO

(Jon 4, 1-11 / Sal 85 / Lc 11, 1-4)

Nuestro Dios, como escuchamos en el Salmo, es bueno y clemente. Es entrañablemente compasivo, todo amor y lealtad, lento a la cólera; Sólo quien tiene problemas internos desconfiaría de alguien que le amara profundamente ¿no es cierto? ¿Cómo podemos entonces desconfiar de Dios?

Sabemos que nos ama profundamente porque nos consta, porque nos lo ha probado enviando a su Hijo, para que demostrarnos su amor misericordioso que se acerca a todos, incluso a los que se sienten más alejados de él.

Eso es lo que nuestro Señor nos quiere dejar claro al enseñarnos a orar, no podemos desconfiar de Dios porque nos ama profundamente, es nuestro Padre, basta con darle su lugar. San Pablo experimentó en la Misericordia que tuvo Dios con él esa ternura paternal, al grado de que después anda enseñando: “Hemos recibido un espíritu de hijos, que nos hace exclamar: ¡Padre!”

Jonás quería que Dios juzgara según la lógica humana, no entendía que Dios si anuncia catástrofes es para prevenirnos de las consecuencias que pueden traer nuestros actos si seguimos aferrándonos a cosas que sabemos mal, pidámosle a Dios que sea sólo a Él a aquello que nos aferremos para que nos sea más fácil aceptar su voluntad.

(P. JLSS)

MARTES DE LA SEMANA XXVII DEL TIEMPO ORDINARIO

(Jon 3, 1-10 / Sal 129 / Lc 10, 38-42)

En la Autobiografía de San Ignacio de Loyola se nos cuenta que en una ocasión, mientras Iñigo vivía en Manresa, le vino un pensamiento recio, y se le representó toda dificultad que seguramente tendría en su vida, y dentro del alma sintió que le preguntaban: « ¿y cómo podrás tu sufrir esta vida 70 años que has de vivir?» a lo que respondió, interiormente y con grande fuerza (sintiendo que era del enemigo): « ¡oh miserable! ¿Me puedes tú prometer una hora de vida?».

¿Has llegado a dudar de tu capacidad para perseverar en el camino de Dios durante toda tu vida? La clave para poder responder esto está en reconocer a qué le estamos prestando oídos y a qué cosa nos aferramos.

El Rey de Nínive no se aferró a su poder: creyó en Dios, se supo bajar de su trono, quitarse el manto y hacer penitencia frente a la palabra de Dios y lo que ésta le avisaba sobre la destrucción que se avecinaba sobre su reino, sólo por la posibilidad “Quizá Dios se arrepienta y nos perdone, aplaque el incendio de su ira y así no moriremos”.

Pidámosle a Dios la capacidad de grabar en nuestro corazón la frase del Salmo: “Si conservaras el recuerdo de las culpas, ¿quién habría, Señor, que se salvara? Pero de ti procede el perdón, por eso con amor te veneramos”; Para no olvidar que lo importante muchas veces no es hacer mucho, sino obedecer lo que escuchamos que decir a nuestro Maestro ¡Escojamos siempre la mejor parte!

(P. JLSS)