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EXHORTACIÓN APOSTÓLICA GAUDETE ET EXSULTATE

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA
GAUDETE ET EXSULTATE

DEL SANTO PADRE
FRANCISCO

SOBRE EL LLAMADO A LA SANTIDAD EN EL MUNDO ACTUAL

1. «Alegraos y regocijaos» (Mt 5,12), dice Jesús a los que son perseguidos o humillados por su causa. El Señor lo pide todo, y lo que ofrece es la verdadera vida, la felicidad para la cual fuimos creados. Él nos quiere santos y no espera que nos conformemos con una existencia mediocre, aguada, licuada. En realidad, desde las primeras páginas de la Biblia está presente, de diversas maneras, el llamado a la santidad. Así se lo proponía el Señor a Abraham: «Camina en mi presencia y sé perfecto» (Gn 17,1).

2. No es de esperar aquí un tratado sobre la santidad, con tantas definiciones y distinciones que podrían enriquecer este importante tema, o con análisis que podrían hacerse acerca de los medios de santificación. Mi humilde objetivo es hacer resonar una vez más el llamado a la santidad, procurando encarnarlo en el contexto actual, con sus riesgos, desafíos y oportunidades. Porque a cada uno de nosotros el Señor nos eligió «para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor» (Ef 1,4).

 

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Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2018

«Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (Mt 24,12)

Queridos hermanos y hermanas:

Una vez más nos sale al encuentro la Pascua del Señor. Para prepararnos a recibirla, la Providencia de Dios nos ofrece cada año la Cuaresma, «signo sacramental de nuestra conversión», que anuncia y realiza la posibilidad de volver al Señor con todo el corazón y con toda la vida. Como todos los años, con este mensaje deseo ayudar a toda la Iglesia a vivir con gozo y con verdad este tiempo de gracia; y lo hago inspirándome en una expresión de Jesús en el Evangelio de Mateo: «Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (24,12). Esta frase se encuentra en el discurso que habla del fin de los tiempos y que está ambientado en Jerusalén, en el Monte de los Olivos, precisamente allí donde tendrá comienzo la pasión del Señor. Jesús, respondiendo a una pregunta de sus discípulos, anuncia una gran tribulación y describe la situación en la que podría encontrarse la comunidad de los fieles: frente a acontecimientos dolorosos, algunos falsos profetas engañarán a mucha gente hasta amenazar con apagar la caridad en los corazones, que es el centro de todo el Evangelio.

Los falsos profetas

Escuchemos este pasaje y preguntémonos: ¿qué formas asumen los falsos profetas?

Son como «encantadores de serpientes», o sea, se aprovechan de las emociones humanas para esclavizar a las personas y llevarlas adonde ellos quieren. Cuántos hijos de Dios se dejan fascinar por las lisonjas de un placer momentáneo, al que se le confunde con la felicidad. Cuántos hombres y mujeres viven como encantados por la ilusión del dinero, que los hace en realidad esclavos del lucro o de intereses mezquinos. Cuántos viven pensando que se bastan a sí mismos y caen presa de la soledad.

Otros falsos profetas son esos «charlatanes» que ofrecen soluciones sencillas e inmediatas para los sufrimientos, remedios que sin embargo resultan ser completamente inútiles: cuántos son los jóvenes a los que se les ofrece el falso remedio de la droga, de unas relaciones de «usar y tirar», de ganancias fáciles pero deshonestas. Cuántos se dejan cautivar por una vida completamente virtual, en que las relaciones parecen más sencillas y rápidas pero que después resultan dramáticamente sin sentido. Estos estafadores no sólo ofrecen cosas sin valor sino que quitan lo más valioso, como la dignidad, la libertad y la capacidad de amar. Es el engaño de la vanidad, que nos lleva a pavonearnos… haciéndonos caer en el ridículo; y el ridículo no tiene vuelta atrás. No es una sorpresa: desde siempre el demonio, que es «mentiroso y padre de la mentira» (Jn 8,44), presenta el mal como bien y lo falso como verdadero, para confundir el corazón del hombre. Cada uno de nosotros, por tanto, está llamado a discernir y a examinar en su corazón si se siente amenazado por las mentiras de estos falsos profetas. Tenemos que aprender a no quedarnos en un nivel inmediato, superficial, sino a reconocer qué cosas son las que dejan en nuestro interior una huella buena y más duradera, porque vienen de Dios y ciertamente sirven para nuestro bien.

Un corazón frío

Dante Alighieri, en su descripción del infierno, se imagina al diablo sentado en un trono de hielo; su morada es el hielo del amor extinguido. Preguntémonos entonces: ¿cómo se enfría en nosotros la caridad? ¿Cuáles son las señales que nos indican que el amor corre el riesgo de apagarse en nosotros?

Lo que apaga la caridad es ante todo la avidez por el dinero, «raíz de todos los males» (1 Tm 6,10); a esta le sigue el rechazo de Dios y, por tanto, el no querer buscar consuelo en él, prefiriendo quedarnos con nuestra desolación antes que sentirnos confortados por su Palabra y sus Sacramentos. Todo esto se transforma en violencia que se dirige contra aquellos que consideramos una amenaza para nuestras «certezas»: el niño por nacer, el anciano enfermo, el huésped de paso, el extranjero, así como el prójimo que no corresponde a nuestras expectativas.

También la creación es un testigo silencioso de este enfriamiento de la caridad: la tierra está envenenada a causa de los desechos arrojados por negligencia e interés; los mares, también contaminados, tienen que recubrir por desgracia los restos de tantos náufragos de las migraciones forzadas; los cielos —que en el designio de Dios cantan su gloria— se ven surcados por máquinas que hacen llover instrumentos de muerte.

El amor se enfría también en nuestras comunidades: en la Exhortación apostólica Evangelii gaudium traté de describir las señales más evidentes de esta falta de amor. estas son: la acedia egoísta, el pesimismo estéril, la tentación de aislarse y de entablar continuas guerras fratricidas, la mentalidad mundana que induce a ocuparse sólo de lo aparente, disminuyendo de este modo el entusiasmo misionero.

¿Qué podemos hacer?

Si vemos dentro de nosotros y a nuestro alrededor los signos que antes he descrito, la Iglesia, nuestra madre y maestra, además de la medicina a veces amarga de la verdad, nos ofrece en este tiempo de Cuaresma el dulce remedio de la oración, la limosna y el ayuno.

El hecho de dedicar más tiempo a la oración hace que nuestro corazón descubra las mentiras secretas con las cuales nos engañamos a nosotros mismos, para buscar finalmente el consuelo en Dios. Él es nuestro Padre y desea para nosotros la vida.

El ejercicio de la limosna nos libera de la avidez y nos ayuda a descubrir que el otro es mi hermano: nunca lo que tengo es sólo mío. Cuánto desearía que la limosna se convirtiera para todos en un auténtico estilo de vida. Al igual que, como cristianos, me gustaría que siguiésemos el ejemplo de los Apóstoles y viésemos en la posibilidad de compartir nuestros bienes con los demás un testimonio concreto de la comunión que vivimos en la Iglesia. A este propósito hago mía la exhortación de san Pablo, cuando invitaba a los corintios a participar en la colecta para la comunidad de Jerusalén: «Os conviene» (2 Co 8,10). Esto vale especialmente en Cuaresma, un tiempo en el que muchos organismos realizan colectas en favor de iglesias y poblaciones que pasan por dificultades. Y cuánto querría que también en nuestras relaciones cotidianas, ante cada hermano que nos pide ayuda, pensáramos que se trata de una llamada de la divina Providencia: cada limosna es una ocasión para participar en la Providencia de Dios hacia sus hijos; y si él hoy se sirve de mí para ayudar a un hermano, ¿no va a proveer también mañana a mis necesidades, él, que no se deja ganar por nadie en generosidad?

El ayuno, por último, debilita nuestra violencia, nos desarma, y constituye una importante ocasión para crecer. Por una parte, nos permite experimentar lo que sienten aquellos que carecen de lo indispensable y conocen el aguijón del hambre; por otra, expresa la condición de nuestro espíritu, hambriento de bondad y sediento de la vida de Dios. El ayuno nos despierta, nos hace estar más atentos a Dios y al prójimo, inflama nuestra voluntad de obedecer a Dios, que es el único que sacia nuestra hambre.

Querría que mi voz traspasara las fronteras de la Iglesia Católica, para que llegara a todos ustedes, hombres y mujeres de buena voluntad, dispuestos a escuchar a Dios. Si se sienten afligidos como nosotros, porque en el mundo se extiende la iniquidad, si les preocupa la frialdad que paraliza el corazón y las obras, si ven que se debilita el sentido de una misma humanidad, únanse a nosotros para invocar juntos a Dios, para ayunar juntos y entregar juntos lo que podamos como ayuda para nuestros hermanos

El fuego de la Pascua

Invito especialmente a los miembros de la Iglesia a emprender con celo el camino de la Cuaresma, sostenidos por la limosna, el ayuno y la oración. Si en muchos corazones a veces da la impresión de que la caridad se ha apagado, en el corazón de Dios no se apaga. Él siempre nos da una nueva oportunidad para que podamos empezar a amar de nuevo.

Una ocasión propicia será la iniciativa «24 horas para el Señor», que este año nos invita nuevamente a celebrar el Sacramento de la Reconciliación en un contexto de adoración eucarística. En el 2018 tendrá lugar el viernes 9 y el sábado 10 de marzo, inspirándose en las palabras del Salmo 130,4: «De ti procede el perdón». En cada diócesis, al menos una iglesia permanecerá abierta durante 24 horas seguidas, para permitir la oración de adoración y la confesión sacramental.

En la noche de Pascua reviviremos el sugestivo rito de encender el cirio pascual: la luz que proviene del «fuego nuevo» poco a poco disipará la oscuridad e iluminará la asamblea litúrgica. «Que la luz de Cristo, resucitado y glorioso, disipe las tinieblas de nuestro corazón y de nuestro espíritu», para que todos podamos vivir la misma experiencia de los discípulos de Emaús: después de escuchar la Palabra del Señor y de alimentarnos con el Pan eucarístico nuestro corazón volverá a arder de fe, esperanza y caridad.

Los bendigo de todo corazón y rezo por ustedes. No se olviden de rezar por mí.

Vaticano, 1 de noviembre de 2017 Solemnidad de Todos los Santos

FRANCISCO

La Santa Sede pide respeto por el status quo en Tierra Santa


La Santa Sede sigue con gran atención la evolución de la situación en Oriente Medio, de modo especial en Jerusalén, ciudad sagrada para cristianos, judíos y musulmanes de todo el mundo.

Tal y como se lee en el comunicado publicado por la oficina de prensa de la Santa Sede, “expresando su dolor por los enfrentamientos que se han cobrado la vida de numerosas víctimas en los últimos días, el Santo Padre renueva su llamamiento a la sabiduría y la prudencia de todos, y eleva fervientes oraciones con el fin de que los líderes de las naciones, en este momento de particular gravedad, se comprometan a evitar una nueva espiral de violencia, respondiendo con palabras y hechos, a los anhelos de paz, justicia y seguridad de las poblaciones de esa tierra atormentada”.

Las preocupaciones sobre las perspectivas de paz en la región han sido objeto de diversas iniciativas en los últimos días, incluidas las urgentes reuniones convocadas por la Liga Árabe y la Organización para la Cooperación Islámica.

La Santa Sede es sensible a estas preocupaciones y, recordando las sentidas palabras del Papa Francisco, reitera su conocida posición con respecto al carácter singular de la Ciudad Santa y la ineludibilidad del respeto por el status quo, en conformidad con las deliberaciones de la comunidad internacional y las reiteradas peticiones de las jerarquías de las Iglesias y de las comunidades cristianas de Tierra Santa.

Al mismo tiempo, reitera su convicción de que solo una solución negociada entre israelíes y palestinos puede conducir a una paz estable y duradera y garantizar así, la coexistencia pacífica de dos estados dentro de fronteras reconocidas internacionalmente.

(from Vatican Radio)

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Papa: fuerte vínculo entre derechos humanos y desarme nuclear

María Cecilia Mutual – Ciudad del Vaticano


El vínculo entre los derechos humanos y el desarme nuclear, el preocupante fenómeno del cambio climático: fueron estos los temas tocados por el Papa apenas terminada la oración del Ángelus del segundo domingo de Adviento.

Francisco recuerda la celebración hoy del Día de los Derechos Humanos, instituido por las Naciones Unidas, y lo hace en ocasión de la entrega del Premio Nobel de la Paz a la Campaña Internacional para abolir las armas nucleares. El Papa subraya “el fuerte vínculo entre los derechos humanos y el desarme nuclear” y explica que “empeñarse por la tutela de la dignidad de todas las personas, sobre todo de aquellas más débiles y desfavorecidas”, significa también “trabajar con determinación para construir un mundo sin armas nucleares”.

En las palabras del Pontífice vuelve otra vez el tema del cambio climático, “un fenómeno preocupante” – dice – que será tratado pasado mañana en París en la Cumbre “Our Planet Summit”.

“Deseo vivamente que esta Cumbre, así como las otras iniciativas que van en la misma dirección, favorezcan una clara toma de conciencia sobre la necesidad de adoptar decisiones realmente eficaces para contrastar los cambios climáticos y, al mismo tiempo, combatir la pobreza y promover el desarrollo humano integral”, afirma el Santo Padre.

En este contexto el Papa expresa su cercanía a las poblaciones indias golpeadas por el ciclón Okhi, con un pensamiento especial dirigido a las familias “de los muchísimos pescadores dispersos”; y no olvida a las poblaciones de Albania, extenuadas por graves inundaciones.

Texto completo de las palabras del Papa

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy será conferido el Premio Nobel de la Paz a la Campaña Internacional para abolir las armas nucleares. Tal reconocimiento tiene lugar en coincidencia con el Día de las Naciones Unidas por los Derechos Humanos y esto subraya el fuerte vínculo entre los derechos humanos y el desarme nuclear. De hecho, empeñarse por la tutela de la dignidad de todas las personas, en modo particular de aquellas más débiles y desfavorecidas, significa también trabajar con determinación para construir un mundo sin armas nucleares. Dios nos dona la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común: tenemos la libertad, la inteligencia y la capacidad de guiar la tecnología, de limitar nuestro poder, al servicio de la paz y del verdadero progreso (cfr. Carta Encíclica Laudato si, 78, 112, 202).

Pasado mañana se desarrollará en París la Cumbre “Our Planet Summit”. A dos años de la adopción del Acuerdo de París sobre el clima, esta tiene la intención de renovar el compromiso para su realización y consolidar una estrategia compartida para contrastar el preocupante fenómeno del cambio climático. Deseo vivamente que esta Cumbre, así como las otras iniciativas que van en la misma dirección, favorezcan una clara toma de conciencia sobre la necesidad de adoptar decisiones realmente eficaces para contrastar los cambios climáticos y, al mismo tiempo, combatir la pobreza y promover el desarrollo humano integral.

En este contexto quisiera expresar mi cercanía a las poblaciones indias golpeadas por el ciclón Okhi, especialmente a las familias de los muchísimos pescadores dispersos; y también a la población de Albania, duramente extenuada por graves inundaciones

Dirijo mi saludo a todos ustedes, romanos y peregrinos. En particular a los fieles llegados de Valladolid y Huelva, en España. Saludo a los numerosos grupos de jóvenes y chicos italianos procedentes de Florencia, Carugate, Brembate, Almè, Petosino y Pian Camuno: los aliento a todos a ser alegres testigos del Evangelio.

Les deseo a todos un feliz domingo y buen camino de Adviento, preparando el camino al Señor que viene. Por favor, no se olviden de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta la vista!

(from Vatican Radio)

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Ángelus del Papa: En Adviento dejemos atrás nuestro orgullo para que entre Jesús


Sofía Lobos – Ciudad del Vaticano

“El Adviento es un tiempo para reconocer los vacíos que hay en nuestras vidas, suavizar la aspereza del orgullo y hacer un lugar en nuestro corazón a Jesús que viene”, palabras del Papa Francisco a la hora del rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro, el domingo 10 de diciembre, II del tiempo de Adviento.

Acompañado por miles de fieles y peregrinos de varias partes del mundo, el Santo Padre reflexionó sobre la liturgia dominical en la que el profeta Isaías se dirige al pueblo anunciando el final del exilio de Babilonia y el regreso a Jerusalén.

Haciendo alusión a las profesías de Isaías, “Todo valle sea levantado, y bájese todo monte y collado”(40,3); el Pontífice explicó que los valles para rellenar representan todos los vacíos de nuestro comportamiento ante Dios, como puede ser el hecho de no orar, la falta de caridad; así como todos nuestros pecados de omisión. Mientras que los montes que “debemos allanar”, son el orgullo, la soberbia, y la prepotencia.

“Debemos adoptar una actitud de mansedumbre y humildad para poder preparar la venida de nuestro Salvador, que es manso y humilde de corazón (cfr Mt 11,29)”, afirmó el Sucesor de Pedro indicando que todas estas acciones deben llevarse a cabo con alegría, ya que “están encaminadas a la llegada de Jesús”.

“El Adviento, es por tanto, un tiempo propicio para orar más intensamente, para reservar a la vida espiritual el puesto importante que le corresponde, y para estar más atentos a las necesidades del prójimo”, dijo Francisco recordando que si actuamos de esta manera, “podemos abrir caminos de esperanza en el desierto del corazón árido de tantas personas”.

“El Salvador que esperamos es capaz de transformar nuestra vida con la fuerza del Espíritu Santo y con el amor”, concluyó el Obispo de Roma pidiendo a la Virgen María, que ha preparado la venida de Cristo con la totalidad de su existencia, “que nos ayude a seguir su ejemplo y guíe nuestros pasos hacia el Señor, que viene”.

Audio y texto completo de las palabras del Santo Padre


Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El domingo pasado hemos iniciado el Adviento con la invitación a vigilar; hoy, segundo domingo de este tiempo de preparación a la Navidad, la liturgia nos indica los contenidos propios: es un tiempo para reconocer los vacíos para colmar en nuestra vida, para allanar las asperezas del orgullo y hacer espacio a Jesús que viene.

El profeta Isaías se dirige al pueblo anunciando el final del exilio en Babilonia y el regreso a Jerusalén. Él profetiza: “Una voz proclama: ¡Preparen en el desierto el camino del Señor! […].”¡Que se rellenen todos los valles!” (40,3). Los valles para rellenar representan todos los vacíos de nuestro comportamiento delante de Dios, todos nuestros pecados de omisión. Un vacío en nuestra vida puede ser el hecho que no rezamos o rezamos poco. El Adviento es entonces el momento favorable para rezar con más intensidad, para reservar a la vida espiritual el puesto importante que le corresponde.

Otro vacío podría ser la falta de caridad hacia el prójimo, sobre todo, hacia las personas más necesitadas de ayuda no sólo material, sino también espiritual. Estamos llamados a estar más atentos a las necesidades de los otros, más cercanos. Como Juan Bautista, en este modo podemos abrir caminos de esperanza en el desierto de los corazones áridos de tantas personas.

“Que se aplanen todas las montañas” (v. 4), exhorta aun Isaías. Los montes y las colinas que deben ser aplanadas son el orgullo, la soberbia, la prepotencia. Donde hay orgullo, donde hay prepotencia, donde hay soberbia no puede entrar el Señor porque aquel corazón está lleno de orgullo, de prepotencia, de soberbia. Por esto, debemos bajar este orgullo.

Debemos asumir actitudes de mansedumbre y de humildad, sin gritar, escuchar, hablar con mansedumbre y así preparar la venida de nuestro Salvador, Él que es manso y humilde de corazón (cfr. Mt 11,29). Después se nos pide que eliminemos todos los obstáculos que ponemos a nuestra unión con el Señor: “¡Que las quebradas se conviertan en llanuras y los terrenos escarpados, en planicies!” Entonces se revelará la gloria del Señor – dice Isaías – y todos los hombres la verán juntamente» (Is. 40,4-5). Pero estas acciones van realizadas con alegría, porque están finalizadas a la preparación de la llegada de Jesús. Cuando esperamos en casa la visita de una persona querida, predisponemos todo con cuidado y felicidad. Del mismo modo, queremos predisponernos para la venida del Señor: esperarlo cada día con diligencia, para ser colmados de su gracia cuando vendrá.

El Salvador que esperamos es capaz de transformar nuestra vida con su gracia, con la fuerza del Espíritu Santo, con la fuerza del amor. En efecto, el Espíritu Santo infunde en nuestros corazones el amor de Dios, fuente inagotable de purificación, de vida nueva y de libertad. La Virgen María ha vivido en plenitud esta realidad, dejándose “bautizar” por el Espíritu Santo que la ha inundado de su potencia. Ella, que ha preparado la venida del Cristo con la totalidad de su existencia, nos ayude a seguir su ejemplo y guíe nuestros pasos al encuentro con el Señor que viene.

Traducción del italiano: María Cecilia Mutual

(from Vatican Radio)

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Papa: impulsar el carisma cabriniano al servicio de los migrantes que huyen de pobreza y violencia


El Papa Francisco destacó la apremiante actualidad del apostolado de Santa Cabrini verdadera misionera de la acogida y testimonio del amor cristiano a los migrantes

Al recibir a las Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús, en ocasión del primer centenario de la muerte de Santa Francisca Javier Cabrini, a la que Pío XII proclamó “Patrona celeste ante Dios de todos los migrantes», el Obispo de Roma recordó el camino vocacional de la Madre Cabrini, que vivió profundamente la espiritualidad del Corazón del Señor, haciéndola conocer y amar.

Nacida en Italia, nacionalizada estadounidense, escuchando la exhortación del Papa León XIII, comprendió dónde Dios la enviaba para su misión. No a China, como ella pensaba sino a las Américas, para desarrollar su apostolado asistiendo a los migrantes. Misión que ella realizó infatigablemente llegando hasta los Andes y Argentina y falleciendo luego en Chicago, el 17 de diciembre de 1917.

“He aquí el ejemplo de una verdadera vocación olvidarse de sí mismos para entregarse plenamente al amor de Dios»:

“Después de tantos años, la realidad de los migrantes a los que Santa Francisca Javier dedicó toda su vida, ha evolucionado y es más actual que nunca. Nuevos rostros, de hombres, mujeres y niños, marcados por tantas formas de pobreza y de violencia, están nuevamente ante nuestros ojos y esperan encontrar en su camino manos tendidas y corazones acogedores como los de la Madre Cabrini. A ustedes, en particular, se les ofrece la responsabilidad de ser fieles a la misión de vuestra Santa Fundadora».

En este contexto, el Papa Francisco hizo hincapié en la importancia de esta misión evangélica en el momento presente, los migrantes necesitan leyes, pero en primer lugar, necesitan el testimonio activo del amor de Dios:

“Su carisma tiene una actualidad extraordinaria, porque los migrantes tienen necesidad ciertamente de buenas leyes, de programas de desarrollo, de organización, pero siempre tienen necesidad también y ante todo de amor, de amistad, de cercanía humana; tienen necesidad de ser escuchados, de que se les mire a los ojos, de ser acompañados: tienen necesidad de Dios, encontrado en el amor gratuito de una mujer que, con el corazón consagrado, es hermana y madre tuya».

“Que el Señor renueve siempre en ustedes la mirada atenta y misericordiosa hacia los pobres que viven en nuestras ciudades y en nuestros países», deseó el Papa Francisco y añadió:

“La Madre Cabrini tenía la valentía de mirar a los ojos a los niños huérfanos que se le encomendaban, a los jóvenes sin trabajo que tenían la tentación de delinquir, a los hombres y mujeres explotados en los trabajos más humildes. Por ello estamos todos aquí para agradecer a Dios por su santidad. En cada uno de esos hermanos y hermanas, ella reconocía el rostro de Cristo. Y siendo genial como era ella, fue capaz de hacer fructificar los talentos que el Señor le había confiado».

(CdM)

(from Vatican Radio)

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Oración del Papa en el día de la Inmaculada: “somos pobres pecadores pero siempre tus hijos”

El viernes 8 de diciembre, Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María, tras rezar el Ángelus al mediodía con miles de peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco se dirigió a la Plaza de España en Roma para rendir homenaje a la Reina de los Cielos.

Como es ya tradición, el Santo Padre llegó en torno a las 4:00 de la tarde a la plaza, sede de la embajada española ante la Santa Sede, abarrotada de fieles deseosos de compartir el momento de la oración del Papa y la entrega de la ofrenda floral al monumento de la Inmaculada, que reposa sobre una esbelta columna de aproximadamente 12 metros de altura.


“Madre Inmaculada: por quinta vez me pongo a tus pies como obispo de Roma, para rendirte homenaje en nombre de todos los habitantes de esta ciudad”, dijo el Obispo de Roma.

“Queremos agradecerte por tu cuidado constante con el que nos acompañas en nuestro camino. El camino de las familias, parroquias, comunidades religiosas; el camino de aquellos que todos los días, a veces con dificultad, pasan por Roma para ir a trabajar; el camino de los enfermos, de los ancianos, de todos los pobres, de tantas personas que emigraron desde tierras de guerra y hambre”, añadió el Sucesor de Pedro agradeciendo la presencia materna, tierna y fuerte que encuentra el cristiano “tan pronto como dirige a Nuestra Señora, un pensamiento, una mirada o un fugaz Ave María”.

“Oh Madre, ayuda a esta ciudad a desarrollar los “anticuerpos” contra algunos virus de nuestros tiempos», prosiguió el Papa.

“La indiferencia, que dice: “no me concierne”, la mala educación cívica que desprecia el bien común, el miedo al diferente y al extranjero; el conformismo disfrazado de transgresión, la hipocresía de acusar a los otros mientras se hacen las mismas cosas; la resignación a la degradación ambiental y ética; la explotación de tantos hombres y mujeres. Ayúdanos a rechazar estos y otros virus con los anticuerpos que provienen del Evangelio. Haz que tomemos el buen hábito de leer todos los días un pasaje del Evangelio, y siguiendo tu ejemplo, custodiemos la Palabra en el corazón, para que como buena semilla dé frutos en nuestras vidas».

En su oración, el Santo Padre también recordó el ejemplo de conversión acaecido hace 175 años en la Iglesia de San Andrea delle Fratte, a unos pocos metros de distancia de Plaza de España; cuando la Virgen tocó el corazón de Alfonso Ratisbonne, que en ese momento, de ateo y enemigo de la Iglesia pasó a ser cristiano.

“A él te mostraste como una Madre de gracia y misericordia”, dijo Francisco.

“Concédenos también a nosotros, especialmente en las pruebas y en las tentaciones, fijar la mirada en tus manos abiertas que dejan caer sobre la tierra las gracias del Señor, y deshacernos de toda arrogancia orgullosa, para reconocernos como verdaderamente somos: pequeños y pobres pecadores, pero siempre tus hijos. Y así poner nuestra mano en la tuya para dejarnos llevar hasta Jesús, nuestro hermano y salvador, y hasta nuestro Padre Celestial, que nunca se cansa de esperarnos ni de perdonarnos cuando regresamos a Él.

¡Gracias, Oh Madre, porque siempre nos escuchas!

Bendice a la Iglesia de Roma, bendice a esta ciudad y al mundo entero. Amén», concluyó el Papa.

(from Vatican Radio)

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Papa: María es el único oasis siempre verde de la humanidad

De María Fernanda Bernasconi, SpC

En la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María, el Papa Francisco rezó a mediodía la oración mariana del Ángelus con los fieles y peregrinos que se dieron cita en la Plaza de San Pedro.

Al comentar el Evangelio del día el Pontífice explicó que el episodio de la Anunciación nos ayuda a comprender la belleza de María Inmaculada de modo especial a través del saludo del ángel. Sí, porque él, antes de llamarla por su nombre, se dirige a Ella utilizando la frase “llena de gracia”, es decir colmada por la gracia y creada por la gracia. Y así – dijo el Santo Padre – revela el nombre nuevo que Dios le ha dado. De hecho, también nosotros la llamamos así cada vez que rezamos el Ave María.

Tras explicar lo que significa “llena de gracia” el Obispo de Roma afirmó que lamentablemente el mundo está contaminado por el mal. Y que cada uno de nosotros ve los propios lados oscuros, de la misma manera que los más grandes santos eran pecadores y todas las realidades, incluso las más bellas, están melladas por el mal. Todas las realidades menos María, naturalmente, puesto que Ella es el único “oasis siempre verde” de la humanidad, la única “incontaminada, creada inmaculada para acoger plenamente, con su ‘sí’, a Dios que venía al mundo para iniciar, de este modo, una historia nueva”.

De manera que hoy – dijo el Papa al concluir – “miremos con alegría a la llena de gracia. Pidámosle que nos ayude a permanecer jóvenes, diciendo ‘no’ al pecado, y a vivir una vida bella, diciendo ‘sí’ a Dios.

Una vez concluido el rezo mariano el Papa Francisco saludó a los diversos grupos de fieles y peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro, entre los cuales había numerosas familias y grupos parroquiales.

El Santo Padre recordó que en esta fiesta de María Inmaculada la Acción Católica Italiana vive la renovación de la adhesión. De ahí que haya animado a sus asociaciones diocesanas y parroquiales a fortalecer el compromiso formativo para ser testigos creíbles del Evangelio, a la vez que pidió a la Virgen que bendiga a la Acción Católica haciendo fecundo su propósito de servir la misión evangelizadora de la Iglesia.

Antes de desear a todos una feliz fiesta y un buen camino de Adviento, sin olvidarse de rezar por él, el Papa explicó que por la tarde irá a la Plaza de España para renovar su tradicional homenaje a la Inmaculada, pidiendo a los fieles que se unan espiritualmente en este gesto que expresa la devoción filial a nuestra Madre celestial.


(from Vatican Radio)

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Audiencia del Papa al Presidente del Consejo de Ministros de Bosnia y Herzegovina

De Griselda Mutual


Tal como informa la Oficia de Prensa de la Santa Sede, el Santo Padre Francisco recibió en audiencia en la mañana de este 7 de diciembre en el Palacio Apostólico Vaticano, al Excelentísimo Sr. Denis Zvizdi?, Presidente del Consejo de Ministros de Bosnia y Herzegovina, quien encontró posteriormente a Su Eminencia el cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin, acompañado por Monseñor Antoine Camilleri, Subsecretario para las Relaciones con los Estados.

Durante los cordiales coloquios, se ha expresó la satisfacción por las buenas relaciones bilaterales y se han abordaron algunos temas de interés común relacionados con el contexto internacional y regional, y en particular, con el proceso de integración del país en la Unión Europea y sobre los retos que enfrenta, incluidos los relativos al desarrollo económico y al crecimiento del empleo.

Asimimismo se hizo una mención particular de la condición de la comunidad católica en el país, y se manifestó por último, la esperanza de que se consolide el clima de coexistencia pacífica entre todos los componentes de la sociedad.

(from Vatican Radio)

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Agradecimiento del Papa por los 90 años del Cardenal Sodano

De María Fernanda Bernasconi – SpC

En el Cardenal Angelo Sodano se ve “el testimonio de un hombre que hace tanto por la Iglesia, en situaciones diversas, con alegría y con lágrimas”, pero el testimonio más grande que nos da es el de un hombre “eclesialmente disciplinado”, motivo por el cual el Papa Francisco le ha dado las gracias.

En efecto, en la misa de esta mañana celebrada en la capilla Paulina del Palacio Apostólico por los 90 años del Purpurado, el Papa Francisco le dirigió un saludo, mientras la homilía la pronunció el mismo Cardenal Sodano, Decano del Colegio Cardenalicio y Secretario de Estado emérito.

Todos los días nosotros damos gracias al Señor por lo que hace en nuestra vida

Hay que hacer memoria de lo que Dios “ha hecho por nosotros”: “es una desgracia” perderla – dijo el Pontífice – a la vez que aludió asimismo a la memoria “de nuestra pequeñez, de nuestras equivocaciones y también de los pecados”.

La memoria nos da la fuerza para per “ir hacia otra decena” y lo que el Cardenal ha hecho para prepararse a esta fiesta, nos lo ofrece a nosotros como un don: “El don de un testimonio de vida que hace bien a todos”.

El Señor – prosiguió diciendo el Papa Bergoglio – conduce a cada uno por un camino diverso, pero siempre de la mano. En fin, el deseo de que el testimonio “en la disciplina eclesial” ofrecida por el Cardenal Sodano “nos ayude a ir adelante en nuestra vida”.

Escuchemos las palabras que le dirigió el Santo Padre:

“Todos los días nosotros damos gracias al Señor por lo que hace en nuestra vida; pero cuando hay fiestas importantes dar gracias a Dios es más fuerte. El Cardenal Sodano ha hecho memoria de estos años, y cada vez que se hace memoria nos encontramos ante una gracia nueva. Y esa memoria nos da la fuerza, es una gracia de la memoria. Nosotros vemos en el Cardenal el testimonio de un hombre que ha hecho tanto por la Iglesia y pido que este testimonio nos ayude a ir adelante en nuestra vida”.

Por su parte en su homilía el Purpurado dio gracias al Señor por los dones recibidos, y de modo especial, por la “vocación sacerdotal”, con diversas referencias a San Ambrosio, a quien la Iglesia recuerda en su memoria litúrgica.


(from Vatican Radio)

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