Contacta con nosotros

Rosario sin Fronteras

#RosarioSinFronteras

MEXICALI 13 DE MAYO FRENTE A CATEDRAL.
LA CITA ES: 2:30 pm
FRENTE A CATEDRAL.
Esta es una invitación a todos los grupos parroquiales, familias, comunidades, etc…, a participar y unirse a esta petición de Nuestra Madre de orar juntos como hermanos el Santo Rosario, pidamos a su Santa protección para nuestro continente y el mundo entero.

Día Internacional de la Mujer: Piden alzar la voz por las madres y embarazadas

POR BLANCA RUIZ | ACI Prensa

Con motivo del Día Internacional de la Mujer, la Fundación REDMADRE reivindica el amparo de la maternidad para el buen funcionamiento de la sociedad; por ello pidió acoger, ayudar y acompañar a las mujeres embarazadas en situación de vulnerabilidad que quieren llevar a término su embarazo.

Amaya Azcona, directora general de fundación REDMADRE aseguró que “aún no existe un marco legal adecuado para la protección del derecho de la embarazada a ser madre, derecho que es una proyección de su personalidad”.

Según informan en un comunicado, en España hay miles de mujeres que cada año, tras ser abandonadas por su entorno cercano y por el Estado, se ven empujadas a poner fin a su maternidad.

Azcona insistió en que “ayudar a una mujer en su maternidad es trabajar por el bien común. No se construye una sociedad estable sin apoyar a sus miembros más débiles”.

Por eso, la directora general de REDMADRE recordó que actualmente “no existe aún una Ley de apoyo a la maternidad, cuyo objetivo sea configurar un marco legal adecuado para la protección del derecho de la embarazada a ser madre, que es una proyección del derecho de la mujer al desarrollo de su personalidad”.

“Ante la pasividad del Estado, la sociedad tiene la obligación de promover leyes de apoyo a estas mujeres”, afirmó.

Desde la Fundación REDMADRE aseguraron que la maternidad merece un apoyo e impulso del que actualmente se encuentra privada e insistieron en que “en estos días en que las sociedades de todo el mundo están alzando la voz para luchar por los derechos de la mujer, pedimos que también griten alto en favor de las que son madres.

En ese sentido reivindicaron que se ayude a las mujeres a acceder a puestos de trabajo y se les facilite compatibilizar su vida familiar con su vida laboral,así como a resolver las circunstancias adversas que las rodean desde el inicio del embarazo, que es cuando surgen las dudas, las presiones y la toma de decisiones irrevocables que marcarán toda su existencia.

Azcona también aseguró que “cuando una mujer ve que el camino de las dificultades se le despeja, aunque sea mínimamente, y se encuentra con apoyo emocional y acompañamiento humano, decide continuar con el embarazo, que es lo que en su corazón quiere hacer”.

En el comunicado, esta fundación también ha recordado que la maternidad es un bien personal y social, que dota a la mujer de capacidades que aumentan su rendimiento y que su condición de madre resulta primordial para el desarrollo de la sociedad.

Por eso animan a construir una sociedad amable con la maternidad.

“Aquellas mujeres que son madres merecen el aplauso de la colectividad por todo lo que aportan a la sociedad y por ejercer esta función –en ocasiones- en un entorno que se presenta hostil y en el que, a pesar de todo, luchan incansablemente para salir adelante”, aseguran en el comunicado.

También te puede interesar:

Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2018

«Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (Mt 24,12)

Queridos hermanos y hermanas:

Una vez más nos sale al encuentro la Pascua del Señor. Para prepararnos a recibirla, la Providencia de Dios nos ofrece cada año la Cuaresma, «signo sacramental de nuestra conversión», que anuncia y realiza la posibilidad de volver al Señor con todo el corazón y con toda la vida. Como todos los años, con este mensaje deseo ayudar a toda la Iglesia a vivir con gozo y con verdad este tiempo de gracia; y lo hago inspirándome en una expresión de Jesús en el Evangelio de Mateo: «Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (24,12). Esta frase se encuentra en el discurso que habla del fin de los tiempos y que está ambientado en Jerusalén, en el Monte de los Olivos, precisamente allí donde tendrá comienzo la pasión del Señor. Jesús, respondiendo a una pregunta de sus discípulos, anuncia una gran tribulación y describe la situación en la que podría encontrarse la comunidad de los fieles: frente a acontecimientos dolorosos, algunos falsos profetas engañarán a mucha gente hasta amenazar con apagar la caridad en los corazones, que es el centro de todo el Evangelio.

Los falsos profetas

Escuchemos este pasaje y preguntémonos: ¿qué formas asumen los falsos profetas?

Son como «encantadores de serpientes», o sea, se aprovechan de las emociones humanas para esclavizar a las personas y llevarlas adonde ellos quieren. Cuántos hijos de Dios se dejan fascinar por las lisonjas de un placer momentáneo, al que se le confunde con la felicidad. Cuántos hombres y mujeres viven como encantados por la ilusión del dinero, que los hace en realidad esclavos del lucro o de intereses mezquinos. Cuántos viven pensando que se bastan a sí mismos y caen presa de la soledad.

Otros falsos profetas son esos «charlatanes» que ofrecen soluciones sencillas e inmediatas para los sufrimientos, remedios que sin embargo resultan ser completamente inútiles: cuántos son los jóvenes a los que se les ofrece el falso remedio de la droga, de unas relaciones de «usar y tirar», de ganancias fáciles pero deshonestas. Cuántos se dejan cautivar por una vida completamente virtual, en que las relaciones parecen más sencillas y rápidas pero que después resultan dramáticamente sin sentido. Estos estafadores no sólo ofrecen cosas sin valor sino que quitan lo más valioso, como la dignidad, la libertad y la capacidad de amar. Es el engaño de la vanidad, que nos lleva a pavonearnos… haciéndonos caer en el ridículo; y el ridículo no tiene vuelta atrás. No es una sorpresa: desde siempre el demonio, que es «mentiroso y padre de la mentira» (Jn 8,44), presenta el mal como bien y lo falso como verdadero, para confundir el corazón del hombre. Cada uno de nosotros, por tanto, está llamado a discernir y a examinar en su corazón si se siente amenazado por las mentiras de estos falsos profetas. Tenemos que aprender a no quedarnos en un nivel inmediato, superficial, sino a reconocer qué cosas son las que dejan en nuestro interior una huella buena y más duradera, porque vienen de Dios y ciertamente sirven para nuestro bien.

Un corazón frío

Dante Alighieri, en su descripción del infierno, se imagina al diablo sentado en un trono de hielo; su morada es el hielo del amor extinguido. Preguntémonos entonces: ¿cómo se enfría en nosotros la caridad? ¿Cuáles son las señales que nos indican que el amor corre el riesgo de apagarse en nosotros?

Lo que apaga la caridad es ante todo la avidez por el dinero, «raíz de todos los males» (1 Tm 6,10); a esta le sigue el rechazo de Dios y, por tanto, el no querer buscar consuelo en él, prefiriendo quedarnos con nuestra desolación antes que sentirnos confortados por su Palabra y sus Sacramentos. Todo esto se transforma en violencia que se dirige contra aquellos que consideramos una amenaza para nuestras «certezas»: el niño por nacer, el anciano enfermo, el huésped de paso, el extranjero, así como el prójimo que no corresponde a nuestras expectativas.

También la creación es un testigo silencioso de este enfriamiento de la caridad: la tierra está envenenada a causa de los desechos arrojados por negligencia e interés; los mares, también contaminados, tienen que recubrir por desgracia los restos de tantos náufragos de las migraciones forzadas; los cielos —que en el designio de Dios cantan su gloria— se ven surcados por máquinas que hacen llover instrumentos de muerte.

El amor se enfría también en nuestras comunidades: en la Exhortación apostólica Evangelii gaudium traté de describir las señales más evidentes de esta falta de amor. estas son: la acedia egoísta, el pesimismo estéril, la tentación de aislarse y de entablar continuas guerras fratricidas, la mentalidad mundana que induce a ocuparse sólo de lo aparente, disminuyendo de este modo el entusiasmo misionero.

¿Qué podemos hacer?

Si vemos dentro de nosotros y a nuestro alrededor los signos que antes he descrito, la Iglesia, nuestra madre y maestra, además de la medicina a veces amarga de la verdad, nos ofrece en este tiempo de Cuaresma el dulce remedio de la oración, la limosna y el ayuno.

El hecho de dedicar más tiempo a la oración hace que nuestro corazón descubra las mentiras secretas con las cuales nos engañamos a nosotros mismos, para buscar finalmente el consuelo en Dios. Él es nuestro Padre y desea para nosotros la vida.

El ejercicio de la limosna nos libera de la avidez y nos ayuda a descubrir que el otro es mi hermano: nunca lo que tengo es sólo mío. Cuánto desearía que la limosna se convirtiera para todos en un auténtico estilo de vida. Al igual que, como cristianos, me gustaría que siguiésemos el ejemplo de los Apóstoles y viésemos en la posibilidad de compartir nuestros bienes con los demás un testimonio concreto de la comunión que vivimos en la Iglesia. A este propósito hago mía la exhortación de san Pablo, cuando invitaba a los corintios a participar en la colecta para la comunidad de Jerusalén: «Os conviene» (2 Co 8,10). Esto vale especialmente en Cuaresma, un tiempo en el que muchos organismos realizan colectas en favor de iglesias y poblaciones que pasan por dificultades. Y cuánto querría que también en nuestras relaciones cotidianas, ante cada hermano que nos pide ayuda, pensáramos que se trata de una llamada de la divina Providencia: cada limosna es una ocasión para participar en la Providencia de Dios hacia sus hijos; y si él hoy se sirve de mí para ayudar a un hermano, ¿no va a proveer también mañana a mis necesidades, él, que no se deja ganar por nadie en generosidad?

El ayuno, por último, debilita nuestra violencia, nos desarma, y constituye una importante ocasión para crecer. Por una parte, nos permite experimentar lo que sienten aquellos que carecen de lo indispensable y conocen el aguijón del hambre; por otra, expresa la condición de nuestro espíritu, hambriento de bondad y sediento de la vida de Dios. El ayuno nos despierta, nos hace estar más atentos a Dios y al prójimo, inflama nuestra voluntad de obedecer a Dios, que es el único que sacia nuestra hambre.

Querría que mi voz traspasara las fronteras de la Iglesia Católica, para que llegara a todos ustedes, hombres y mujeres de buena voluntad, dispuestos a escuchar a Dios. Si se sienten afligidos como nosotros, porque en el mundo se extiende la iniquidad, si les preocupa la frialdad que paraliza el corazón y las obras, si ven que se debilita el sentido de una misma humanidad, únanse a nosotros para invocar juntos a Dios, para ayunar juntos y entregar juntos lo que podamos como ayuda para nuestros hermanos

El fuego de la Pascua

Invito especialmente a los miembros de la Iglesia a emprender con celo el camino de la Cuaresma, sostenidos por la limosna, el ayuno y la oración. Si en muchos corazones a veces da la impresión de que la caridad se ha apagado, en el corazón de Dios no se apaga. Él siempre nos da una nueva oportunidad para que podamos empezar a amar de nuevo.

Una ocasión propicia será la iniciativa «24 horas para el Señor», que este año nos invita nuevamente a celebrar el Sacramento de la Reconciliación en un contexto de adoración eucarística. En el 2018 tendrá lugar el viernes 9 y el sábado 10 de marzo, inspirándose en las palabras del Salmo 130,4: «De ti procede el perdón». En cada diócesis, al menos una iglesia permanecerá abierta durante 24 horas seguidas, para permitir la oración de adoración y la confesión sacramental.

En la noche de Pascua reviviremos el sugestivo rito de encender el cirio pascual: la luz que proviene del «fuego nuevo» poco a poco disipará la oscuridad e iluminará la asamblea litúrgica. «Que la luz de Cristo, resucitado y glorioso, disipe las tinieblas de nuestro corazón y de nuestro espíritu», para que todos podamos vivir la misma experiencia de los discípulos de Emaús: después de escuchar la Palabra del Señor y de alimentarnos con el Pan eucarístico nuestro corazón volverá a arder de fe, esperanza y caridad.

Los bendigo de todo corazón y rezo por ustedes. No se olviden de rezar por mí.

Vaticano, 1 de noviembre de 2017 Solemnidad de Todos los Santos

FRANCISCO

40 dias por la Vida

 

HAZ CLICK PARA VER EL DEVOCIONARIO

HAZ CLICK PARA VER EL DEVOCIONARIO

 

 

Adviento 2017

 

El adviento es el primer periodo del año litúrgico cristiano, que consiste en un tiempo de preparación para el nacimiento de Cristo. Su duración puede variar de 21 a 28 días, dado que se celebran los cuatro domingos anteriores a la Fiesta de Navidad. Los fieles lo consideran un tiempo de reflexión y de perdón.

• Primer Domingo de Adviento: 3 de Diciembre de 2017

• Segundo Domingo de Adviento: 10 de Diciembre 2017

• Tercer Domingo de Adviento: 17 de Diciembre 2017

• Cuarto Domingo de Adviento: 24 de Diciembre 2017

Durante el adviento, se coloca en las iglesias y también en algunos hogares una corona de ramas de pino, llamada Corona de Adviento. Esta corona tiene cuatro velas, una por cada domingo de adviento. Hay una pequeña tradición de adviento: a cada una de esas cuatro velas se le asigna una virtud que hay que mejorar en esa semana, por ejemplo: la primera, el amor; la segunda, la paz; la tercera, la tolerancia y la cuarta, la fe.

El término adviento viene del latín “adventus”, que significa venida. El adviento es un tiempo de alegria y agradecimiento por el advenimiento de Nuestro Señor Jesucristo. Es una fiesta que se añadió tardíamente después de la de Pascua dentro del calendario litúrgico. Estas cuatro semanas que preceden a la Navidad son una oportunidad para prepararse en la esperanza y en el arrepentimiento para la llegada del Señor.

Fiesta de Cristo Rey 2017

Día de la Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo. Se celebra el último domingo del año litúrgico y fue instituida por el Papa Pío XI en el año 1925. Tiene lugar el último domingo del tiempo ordinario para expresar el sentido de consumación del plan de Dios.

Conmemora que Cristo es el Rey del universo. Es el alfa y el omega, el principio y el fin. Cristo reina en las personas con su mensaje de amor, justicia y servicio. El Reino de Cristo es eterno y universal, es decir, para siempre y para todos los hombres.

Actividad Económica Diocesana 2017

Resultados de la Actividad Económica Diocesana 2017.
Gracias a todos por su generosidad y cooperación. Y a los ganadores felicidades.

 

Translate »